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sábado, 8 de mayo de 2021

La cercanía de Cáceres a Medina le hace daño mortal

 Guarionex Rosa

guarionex.rosa@hotmail.com

Santo Domingo, RD

El afán de lucro extremo aparece como un denominador común en los últimos tres escándalos, ODEBRECHT, Anti- Pulpo y Coral, sobre cuyo último entramado al parecer casi todo está dicho tras la extensa confesión del mayor Raúl Girón Jiménez. Girón Jiménez relató, con promesa de “decir toda la verdad”, los detalles más íntimos de una red de corrupción que dirigía personalmente el mayor general Adán Cáceres, quien es el jefe de escoltas del ex presidente Medina y hombre de confianza.


El ministerio público dice que el general Cáceres actuaba en connivencia con la pastora Rossy Guzmán Sánchez, una asimilada de la Policía Nacional, quien junto a su hijo Tanner Flete Guzmán, pastoreaba una iglesia protestante arrabalera en Cristo Rey.


Las revelaciones del mayor Girón Jiménez y las informaciones de que dispone la Procuraduría General de la República (PGR), hablan de una red militar-policial y religiosa cuya finalidad era distraer fondos del Estado para fines particulares.


Se trataría del peor hecho de corrupción y asociación de malhechores descubierto durante el gobierno de ocho meses del presidente Abinader, pero que se urdió y ejecutó en los últimos dos períodos de gobierno del ex presidente Medina.


La cercanía del general Cáceres con el presidente de entonces, le hace un daño mortal a su régimen, aunque solamente se reconociera un porcentaje menor de las graves imputaciones que ha formulado el ministerio público, en un caso en desarrollo.


El mayor Girón Jiménez mencionó al vicealmirante Félix Alburquerque, quien fuera director de Control de Drogas(DNCD), de cuyo lugar se habían desviado cuantiosos recursos para engrosar los fondos de las empresas de la pastora Rossy y sus allegados.


La detallada participación del general Cáceres desmiente al hombre silencioso y apacible que se ocupó de la seguridad presidencial en el Palacio Nacional. Se decía tras su nombramiento en 2016 que no acompañaba a veces al presidente por compromisos religiosos.


La señora Rossy produjo una entrevista de televisión en el programa de Nuria Piera, en la cual cometió errores que no ayudarían a su defensa, mucho antes de que el caso tuviera la relevancia de hoy, cuando la prensa expresa asombro por sus alcances.


La defensa de lo bueno del régimen de Medina ha quedado desmoralizada no solamente por la manera en que se urdió la trama denunciada por los fiscales, sino por los montos envueltos con tanto dinero que no se sabía qué hacer con esas “ganancias”.


Mientras hubo tanta riqueza en manos de un grupito cuyas andanzas al parecer se conocían y estaban en las fichas de la embajada de los Estados Unidos, los “compañeros” de la base del PLD clamaban por ayuda.


A muchos cuesta comprender por qué la mayoría de las personalidades llamadas a servir en el régimen actual señalaron los cargos que querían, como uno al cual se le nombró en un puesto que estimó menor porque aspiraba a otro en el gabinete. El doctor Balaguer lo recordaba en sus 12 años. Casi ningún funcionario se le acercaba para solicitarle un puesto que no fuera de los grandes rentados. Los periodistas que cubrían la fuente palaciega sabían que los decretos eran la vía del enriquecimiento.


Nunca antes el país había tenido en los tribunales tres juicios de la envergadura de ODEBRECHT, Anti-pulpo y Coral donde están apellidos de políticos y empresarios muy conocidos, gente que ha estado en los gobiernos por más de 20 años, mientras las graderías piden “sangre”.


Riqueza sin sentido

La riqueza que al parecer amasaron el general Cáceres y su socia la pastora Rossy, en una amalgama de supuesto apego a la religión y a Dios y entrega total a disfrutar los bienes terrenales como casas enormes y autos de última geneción y mucho efectivo, no tiene sentido. La riqueza en sí misma no tiene sentido, excepto que ella solucione problemas, el comer, vestirse, la salud y compartir el pan como predican las escrituras.


Tener dinero y ajeno, del estado, solamente por la avaricia no parecer ser sano. Sin embargo, es algo muy compartido por líderes religiosos en todas partes del mundo.


En Estados Unidos los tele- evangelistas viven una vida de absoluta prudencia, que en muchos casos confluye en lo licencioso para los fines sexuales y en el robo a los feligreses que ya son llamados “clientes”. Así, en aquel país, los pastores se han titulado obispos, tienen catedrales muchas construidas con la venta de las casas de sus “clientes” y legan el puesto de jefes de la iglesia al hijo mayor, como en los casos de Billy Graham y Martin Luther King, Jr.


En ese país las iglesias no hacen tanto maridaje con los gobiernos como en América Latina, donde gracias a los llamados “concordatos” el clero se agencia todo tipo de privilegios, exenciones e inmunidades que han hecho a esas instituciones verdaderas competencias del sector privado en la lucha por los presupuestos nacionales.


Abinader al margen

El presidente Luis Abinader volvió a decir ayer que no se involucrará en el juicio de que se le sigue al general Cáceres, la pastora Rossy y compartes. Ha seguido una línea desde inicios del gobierno en cuanto a dejar que la justicia actúe.


Lo que también advirtió mientras asistía a la inauguración de una tienda es que “todo el que cometa estafa contra el estado tiene que pagar”. Al presidente Abinader no le convendría involucrarse en un sentido u otro en un pleito que no es suyo, sino seguir adelante con su obra de gobierno.


Los juicios por corrupción ponen a prueba la capacidad de la justicia para enfrentarlos sin favoritismos y al país a la expectativa de que los mismos se lleven a cabo con respeto al derecho que tienen los acusados de tener juicios imparciales. A raíz de los allanamientos y sometimiento al general Cáceres y a la pastora Rossy, se esparció el rumor de que la procuradora general, Miriam Germán renunciaría de su puesto. El jueves, la magistrada aclaró que de la única forma que dejaría el cargo es si intentan manipularla.


El Ministerio Público en la persona de la procuradora fiscal, Yenny Berenice Reynoso, ha pedido 18 meses de prisión contra los imputados general Cáceres, pastora Rossy y otros, además de que el caso sea declarado complejo.


Ayer por la tarde la jueza Kenya Romero dispuso que la audiencia reinicie a las 10 de la mañana del lunes próximo cuando dará a conocer su decisión de mandar a prisión preventiva a los acusados, según piden los fiscales


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