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viernes, 19 de marzo de 2021

El incesto prevalece entre las condenas por violación sexual

 Juan Salazar

juan.salazar@listindiario.com

Santo Domingo, RD

El incesto ha estado pre­sente en un 40% de las condenas emitidas por los tribunales contra violado­res sexuales de menores en los últimos dos meses, según los reportes divul­gados por la Procuraduría General de la República.

El hogar, antes tenido como el espacio más se­guro para la integridad de niños, niñas y adolescen­tes, ahora se perfila tan riesgoso como cualquier lugar público, tomando en cuenta la cantidad de agresiones sexuales ocu­rridas en el ámbito fami­liar, cometidas incluso por progenitores y padrastros de las víctimas.


De 15 sentencias repor­tadas por la Procuraduría en el mes de febrero y en lo que va de marzo, en seis estuvo presente el incesto.


Los detalles de algu­nos fallos provocan una mezcla de indignación y estupor, como la prisión preventiva impuesta el pa­sado 18 de febrero a un hombre investigado por la denuncia de agresión sexual contra sus dos hi­jas menores de edad, en el municipio Salcedo, pro­vincia Hermanas Mirabal.


La instancia de solicitud de medidas de coerción indica que el imputado abusaba sexualmente de sus hijas desde hace tres años en su propia casa.


Inició con vouyerismo

El pasado lunes, la Procu­raduría informó que los jueces del Segundo Tribu­nal Colegiado de Santia­go, Osvaldo Castillo, Luis E. Torres y Ligia Batista, condenaron a 10 años de prisión y RD$100,000 de multa a un hombre acusa­do de incesto en perjuicio de su hijastra menor de edad, en 2018.


Según el expediente instrumentado por el mi­nisterio público, el acusa­do aprovechaba que la hi­jastra entraba a bañarse para abrir la puerta y ob­servarla.


Refiere que en otra oportunidad hizo lo mis­mo, pero también entró, la agarró por las manos y la violó. El agresor luego amenazó a la menor de edad con matarla a ella y a su madre si contaba lo su­cedido.


La adolescente de 17 años informó lo sucedi­do a su madre, quien no le creyó, pero se lo comen­tó a su padre biológico, quien puso la denuncia por ante la Unidad de Atención Integral a la Víctima de Vio­lencia de Género, Intrafa­miliar y Delitos Sexuales.


La violó y embarazó

La Fiscalía de La Romana informó también el pasa­do lunes que fue condena­do a 20 años de prisión un hombre que cometió abuso sexual y embarazó a su so­brina adolescente.


El Tribunal Colegiado de esa ciudad halló culpable y envió al Centro de Correc­ción y Rehabilitación de la localidad Cucama al proce­sado, quien según el expe­diente acusatorio utilizaba engaños y promesas falsas para abusar sexualmente de su pariente desde que era una niña.


Abuso psicológico

El juez de la Oficina Judi­cial de Servicios de Aten­ción Permanente de San­tiago, Cirilo Salomón Sánchez, impuso el pasa­do 14 de marzo tres meses de prisión preventiva a un hombre acusado de abusar sexualmente de su hija de 10 años.


La Fiscalía de esa juris­dicción precisó que existen evidencias que comprome­ten al acusado en los delitos de incesto y abuso psicoló­gico en contra de la niña.


El ministerio público re­veló que el padre de la me­nor de edad aprovechaba que la madre salía a traba­jar para abusar sexualmen­te de su hija, desde que te­nía ocho años.


El hecho ocurrió el pa­sado 19 de febrero, cuan­do el hombre penetró a la habitación de la pequeña, le quitó la ropa y la agredió sexualmente. Luego de lu­char para separarse de su agresor, la menor salió a re­fugiarse donde una vecina, a quien contó lo sucedido y esperó allí hasta que lle­gara su madre, quien puso la denuncia. El imputado cumple la prisión preventi­va en el Centro de Correc­ción y Rehabilitación La Isleta de Moca, provincia Espaillat.


Tiempo de compartir

Otro padre, en un hecho ocurrido en el municipio Te­nares de la provincia Her­manas Mirabal, aprovecha­ba el tiempo que compartía con su hija los fines de se­mana para abusar sexual­mente de ella.


Según el expediente acu­satorio, la pareja estaba se­parada, por lo que la madre le permitía al padre llevar­se a su casa a la niña los fi­nes de semana para que compartiera con ella. Refie­re que el procesado agredía sexualmente a su hija de 11 años, a quien tocaba en sus partes íntimas.


El expediente indica que la madre denunció al minis­terio público que se enteró de la situación luego de que su hija la llamara por teléfo­no y le manifestara que su padre la agredía constante­mente desde los 10 años.


El Tribunal Colegiado de la provincia Hermanas Mi­rabal, presidido por el juez Manuel Antonio Carela, dis­puso que el agresor cumpla la sentencia de 20 años que se le impuso en la cárcel pú­blica de Salcedo.


Le provócó depresión

Otra condena de 20 años fue impuesta por los jueces del Tercer Tribunal Cole­giado del Distrito Nacional, el pasado 7 de marzo, un hombre acusado de violar durante siete años a una hi­ja menor de edad.


Según el expediente ins­trumentado por los fiscales litigantes, Norabel Méndez y Andrijal Pimentel, el im­putado cometía la agresión sexual contra su hija desde que tenía 11 años.


Detalla que la adolescen­te fue a visitar a su padre durante un fin de semana del año 2018, tiempo que el hombre aprovechó para violarla varias veces y lue­go darle un anticoncepti­vo de los llamados del día después, puesto que no usó preservativos para cometer el abuso sexual.


Un informe realizado por la psicóloga Julia Báez, del Instituto Nacional de Cien­cias Forense (Inacif), reve­la que la víctima presenta traumas emocionales como depresión y ansiedad.


SEPA MÁS

Sustento legal de imputaciones

Código.

Todos los agresores fue­ron condenados por vio­lar el artículo 332-1 del Código Penal Domini­cano, modificado por la Ley 24-97, y el artículo 396, literales B y C, de la Ley 136-03, consis­tente en incesto y abu­so sexual y psicológico en contra de menores de edad. El artículo 332-1 expresa que “Constitu­ye incesto todo acto de naturaleza sexual reali­zado por un adulto me­diante engaño, violen­cia, amenaza, sorpresa o constreñimiento en la persona de un niño, ni­ña o adolescente con el cual estuviere ligado por lazos de parentesco na­tural, legítimo o adopti­vo hasta el cuarto grado o por lazos de afinidad hasta el tercer grado”.


 


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