Etiquetas

jueves, 19 de noviembre de 2020

¿Qué hacer en medio de la pandemia?

 Vicente Vargas Lemonier

Santo Domingo, RD

La inesperada llegada de la pandemia abrió una caja de pandora sobre el planeta tierra, tal como dice la mitología griega: ZEUS enojado con PROMETEO porque le dio a los seres humanos el secreto del fuego, envió a Pandora con su tinaja para que vaciara sobre la  humanidad todos los males, enfermedades, vicios, locura, crimen, violencia y tristeza. El mandato era vaciar todo el contenido  menos la esperanza que debería llevar a todas partes.


¿Qué hacer?


Recordemos que en la misma caja que contenia  todos los males esta la esperanza al igual que en los cuentos infantiles clásicos de Perrault como “La Bella Durmiente” y “Blanca Nieves” que después de la desgracia queda una clausula de AMOR para superar la TRAGEDIA. En “Hansel y Gretel” de los hermanos Grimm la salida es enfrentar el mal con determinacion. E igualmente en “Caperucita Roja” la solidaridad  salva a los desprotegidos. En estas historias el Amor, la Solidaridad y la Decisión son la salida, y la solución está en las mismas personas.


La pandemia trae enfermedades, muertes, derrumbe de la economía, violencia, abuso de alcohol y drogas, ansiedad, depresión y estrés en todas sus formas. La psiquiatria explica que el cerebro esta diseñado para reaccionar frente al peligro, activando la amígdala cerebral, que junto al hipotálamo y el neo-cortex  ponen en alarma todos los sístemas de emergencia y del estrés  y si se produce un secuestro amigdalar la capacidad de pensar de forma racional se bloquera  y si la amenaza permanece  se produce un aumento del cortisol que, en exceso, puede alterar numerosos genes que, a su vez afectaran al sistema inmunológico y  la neuroplasticidad  o la capacidad del cerebro para adaptarse a nuevas experiencias.


Por otra parte cuando el organismo se estresa reacciona movilizando las células que producen una inflamación. El estrés puede producir problemas cardiacos, digestivos, trastornos neuropsiquiatricos, , ansiedad, depresión y trastornos como el síndrome de Takotsubo o del “Corazón Roto”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que después de los daños a la salud física por el virus, vendrían los daños a la salud mental. La psicología dice que la esperanza se expresa en metas y sueños que se ponen en marcha cuando tienen un valor para el individuo, y existe la posibilidad y las vías para lograrlas si la persona ha construido un YO que la hace sentirse  capaz de alcanzarlas por sí misma, y que además, puede contar con ayuda necesaria de un “nosotros” solidario y empático.


Cómo y cuando se construye la identidad de un yo esperanzado? Cuando el individuo tiene una historia que en su infancia y adolescencia, le permitio construir un “YO” porque se sentía amado, valorado y capaz de confiar en si mismo y en su entorno. Ese “Yo” dice puedo hacerlo; en vez de un “Yo desesperanzado” que dice: “ No puedo”, “Nadie me ayudara”..


Kant dice


“El fin que la naturaleza persigue a través del infortunio es que los talentos y habilidades humanas se desarrollen progresivamente, para vencer las capacidades ociosas.  La razón se esforzará para superar el carácter desolador del mundo en esta idea está la posibilidad de la esperanza”  


Ernst Bloch, autor de “El principio de la Esperanza” dice: los seres humanos son el objeto de la esperanza porque precisamente nace en ellos, se desarrolla en ellos y en ellos tiene su raíz. No es algo secundario en sus vidas, es algo básico que deben aprender”.


La esperanza es la brújula de la vida. No estamos hablando de esperanza cuando nos aferramos a que las cosas deben ser como creamos y queremos. Obsesionarse no es esperanza es apego.


La esperanza tiene un impacto en la salud física, en el afecto positivo, mayor satisfacción y mayor percepción de bienestar. Influye en la valoración y afrontamiento de los obstáculos y los estresores. Las personas con alta esperanza con proclives a formar conexiones sanas con otras personas, disfrutan interactuar con otros y perciben mayor apoyo social.


No se puede hablar de esperanza sin mencionar a Viktor Frankl psiquiatra, quien sobrevivió al holocausto en varios campos de concentración Nazis, incluidos Auschwitz y Dachau,el que escribió “El hombre en busca del sentido” y dice: “A pesar de las condiciones del estrés máximo, las personas libres toman la decisión de hacerse responsables de ellos mismos y deciden encontrar sus recursos o buscar la ayuda para enfrentar tal situacion y aprender de ella para convertirla en propósito o misión ayudando a otros en la misma situación lo que le dará sentido a su vida y propósito a su dolor y sufrimiento.


Después de ver el abordaje de la psiquiatría y de la psicología sobre la esperanza, autores como Kant y Frankl nos ponen en la antesala de lo Espíritual. No olvidemos que la biblia menciona la palabra esperanza  114 veces y que los temas principales en  el Antiguo Testamento son la esperanza de llegar a la tierra prometida y la venida del Mesias y en el Nuevo Testamento la Resurrección y la vida eterna.


En esta dimensión espiritual, Jung y Frankl al igual que filósofos, poetas y grandes líderes de la historia nos dicen que: la salud mental, emocional y espiritual  junto a una pieza llamada “Propósito de vida son necesarias para poder sostener una vida con esperanza y que cuando todo se encuentra en equilibro con el propósito, podemos encontrar el sentido de la vida al servir de la manera que podamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario