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lunes, 2 de noviembre de 2020

Gestión efectiva en la nueva normalidad

 Guillermo Julián Jímenez

Santo Domingo, RD

Se trata de ocho grandes valores en que los administradores y líderes empresariales se han apoyado para fortalecerse en medio de la pandemia. 

El covid-19 cambió para siempre la manera en la que las organizaciones funcionan, en especial las empresas privadas, cuyo reto consiste en prevalecer por sobre un ecosistema de negocios definido por el distanciamiento físico y una reducción del margen de la libertad de tránsito. 


Se requiere de valentía continuar o, más aún, emprender una iniciativa empresarial justo en este momento, donde no hay nada escrito, además de que no hay fecha en el horizonte donde ningún especialista en macroeconomía pueda fijar la recuperación de los parámetros financieros globales. 


En ese sentido, quienes hemos continuado nos vemos en la necesidad de afrontar la nueva normalidad con valores totalmente revisados, a la altura de la conmoción global que el covid-19 ha creado.


¿Quién hubiese imaginado a finales de 2019, o si acaso los primeros dos meses de 2020? Aprender, reaprender y desaprender nunca ha sido tan estratégico. Como yo lo veo, al menos ocho valores se han afianzado en el contexto actual, algunos nuevos, otros estudiados a fondo, con un impulso especial ahora. 


Tecnología con humanidad 


Si bien es cierto que la transformación digital se ha convertido en la prioridad de la mayoría de las empresas que desean adaptarse a la nueva normalidad, también resulta estratégico integrar a los seres humanos en los grandes cambios. 


¿Están listas las personas para hacer la transformación? ¿Se toma en cuenta que la forma de trabajar del talento humano cambia con las herramientas que se incorporan? 


Responder a estas interrogantes es de importancia vital para que los planes de implementación tecnológica se lleven a cabo con eficiencia, puesto que las personas son las que están en el centro de esos giros.


Presencia estratégica


La distancia, sobre la base de plataformas como Zoom, Google Meet, Microsoft Teams, entre otras, es la forma en la que se articulan los negocios. Prevenir el contagio del virus es altamente relevante, por lo que las reuniones presenciales están vedadas. 


Sin embargo, el buen empresario o buena empresaria sabe cuándo hacer presencia, cuando estar físicamente en el momento y lugar adecuado, no solo para cerrar un negocio o ganar un cliente, sino también para agregar valor a los distintos públicos clave.


Finanzas responsables


La transparencia es un valor por el que la sociedad pasa factura al sector privado, no solo a las autoridades estatales. ¿En qué invierten las empresas sus excedentes de tesorería? ¿Se preocupan por mejorar la vida de sus colaboradores y las condiciones en las que funcionan sus comunidades cercanas? Que el patrimonio sea privado no es argumento válido para hacer lo que se desea, a todos se nos demanda responsabilidad.


Gestión con resultados


Más que nunca, sustentar el impacto de lo que hacemos es relevante. Cada iniciativa planificada responde, o debe responder, a un resultado que se aliena a los valores de nuestros públicos clave, desde nuestros colaboradores, pasando por nuestros suplidores y clientes, y terminando incluso con los medios de comunicación. 


La gestión debe estar enfocada a resultados claros, precisos, concisos y que se relacionen con los mejores intereses generales.


Servicio con velocidad 


El e-commerce está avanzando hacia el concepto de quick-commerce, porque no solo se trata de vender, sino de dominar la logística que se requiere para que el producto o servicio llegue a tiempo hacia quien lo requiere, en el momento en el que lo requiere, al lugar donde fue señalado como punto de entrega. Ser efectivo pasa en este contexto, más que nada, por ser rápido.


Creatividad con los pies en la tierra 


Los cambios requieren de creatividad. Restaurantes, agencias de seguridad, comercios, entre otros, se enfrentan a la tarea de hacer las cosas diferentes, llevando al límite la imaginación. Los gestores hemos aprendido en este tiempo a poner los pies sobre la tierra, para que el proceso de ensayoerror no nos lleve a cometer equivocaciones costosas.


Autoridad sobre la verdad


La autoridad, o el derecho a mandar, se valida por medio de la sinceridad. Una vez los actores clave de nuestras operaciones confían en nosotros, en nuestra palabra, tenemos mayores capacidades de liderar cambios para bien. 


Imagen sobre principios 


La mejor estrategia reputacional es hacer las cosas bien, siempre; y el día que las cosas salgan mal lo que toca es una disculpa rápida y sin rodeos, de la mano del compromiso de que actuaremos correctamente la próxima vez.


 


 


 


 


 


 


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