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viernes, 7 de agosto de 2020

"Se me fue lo que más quería"

 Laura Castillo

Santo Domingo, RD

 “Se me fue lo que más yo quería; ay señor, ayúda­me”, clamaba ayer entre lágrimas una mujer tras haber sido informada en el Hospital Francisco Mosco­so Puello de que su herma­no había fallecido por el nuevo coronavirus.


La dama acababa de lle­gar al centro de salud para conocer del estado de sa­lud de Antonio Moronta, su hermano, de 82 años de edad.


Lloraba desconsolada, sin parar, sentada en una silla playera, color azul os­curo, mientras se secaba las lágrimas con un pañue­lo blanco. De momento, alzaba sus brazos y grita­ba: “Dios mío, dame fuer­zas”, mientras dirigía su mirada hacia el cielo, re­flejando tristeza.


Moronta tenía una pe­queña cafetería en la in­tersección de las calles Duarte y París de la capi­tal, donde pasaba la mayo­ría de su tiempo, que se cree fue el lugar donde contrajo el virus, contó adolorida su hermana.


“Yo lo adoraba, yo lo que­ría… toda la gente que tra­bajaba con él a su alrededor lo amaba”, expresó con voz quebrantada.


Ella vestía blusa blanca y pantalón marrón. Dijo que la familia llevó a Moronta al médico al presentar fiebre alta.


“Él me decía que le dolía mucho el cuerpo y se estaba poniendo flaco; la gente no lo estaba conociendo. Re­bajó muy rápido”, contó la mujer a Listín Diario.


Cuando lo llevaron al hospital, agregó, Moronta decía: “Yo me quiero acos­tar; yo me quiero acostar”.


Mientras avanzaba expli­cando el caso, a la hermana de la víctima mortal del vi­rus le corrían las lágrimas por su rostro, al recordar la última vez que lo vio con vi­da.


A Antonio le llamaban cariñosamente “Moro”. Era un hombre muy querido por todos y nunca se vio in­volucrado en problemas.


Su hermana asegura que no tenía complicaciones de salud, aparte del coronavi­rus. Al parecer, el virus fue el detonante de su muerte, dijo.


Desde el lunes estuvo in­gresado en el Hospital Do­cente Francisco Moscoso Puello y sus pulmones no respondían al oxígeno que le suministraban. Los médi­cos le informaron a ella que su estado era crítico, y ayer jueves se produjo su falleci­miento.


Sus ánimos estaban en el suelo y su rostro reflejaba el dolor que le causó perder a su pariente, a quien defi­nió como “el mejor de todos con su familia, con sus ami­gos y todo el mundo”.


Finalmente, angustiada y con voz rogante, exhor­tó a la población a tomar en cuenta que el nuevo coronavirus en una reali­dad. “La gente no entien­de y no teme por su vida. Esto es una realidad seño­res”, añadió.


 MOMENTOS DE VIDA


 Era muy querido en su sector


 Mala noticia.


La compungida mujer fue al Hospital Francisco Moscoso Puello a cono­cer sobre la evolución de la salud de su hermano, pero al llegar al centro hospitalario se encontró con la infausta noticia de que su pariente había fallecido.


Antonio Moronta falle­ció a la edad de 82 años. Tenía una pequeña cafe­tería en la intersección de las calles Duarte y Pa­rís y era muy querido por la gente en esa área, se­gún su hermana.

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