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martes, 4 de agosto de 2020

Miguel Guerrero Eusebio, el pescador que se arriesgó para salvar la vida de personas y animales

Florentino Durán
Hato Mayor, RD
Si estás en el barrio Gualey de Hato Mayor y preguntas por Miguel Guerrero Eusebio, quizás pocas personas te sepan decir de quién se trata. Pero si mencionas a “José Miguel” te van a señalar inmediatamente quién es, dónde vive y de quién se trata.

Guerrero Eusebio es un pescador de 38 años de edad, nacido y criado en el lugar, casado con Stephanie y padre de Misael y Yaeslín Michel, y fuera de Gualey no era una persona muy conocida hasta que el fin de semana que recién terminó, sus hazañas heroicas lo volvieron popular en redes sociales.

En un vídeo captado por la cámara de un celular, se le vio cargando un perro y un gato en las inundaciones en medio del azote por el desborde de varias cañadas producida por el paso de la tormenta tropical Isaías por el país, en el transcurso del pasado jueves. 

El humilde pescador señala que, en principio, los residentes pensaron que el agua, no iba a subir con la furia y nivel que lo hizo, similar al huracán María del 2017 pero este se mantenía pendiente atendiendo el llamado de alerta roja emitida por el Centro de Operaciones de Emergencia (COE).

“Sin embargo, yo sabía que cuando parara el agua, iba a subir el río, porque fue bastante que le cayó de la cañada arriba, que está en el km 2 de los Jibaros, allí cuando el río la tranca, se mete donde los Barceló y entonces en el barrio Los Cocos, se deriva hacia acá”, señala Guerrero Eusebio quien fue protagonista de un gesto altruista al exponer su vida, cuando el río Maguá, la cañada Paña-Paña y otros afluentes menores, salieron de su causa, para sorprender y poner a pasar un mal rato a más de 400 familias, que ahora están damnificadas.

Al entrevistarlo, la sorpresa es aún mayor. No solo fueron dos, fueron varios los animales que rescató pero además le brindó su asistencia a varias personas.

Además de El gato Ramón y el perro José; otras personas corrieron igual suerte que sus animales, al lograr ser rescatados en repetidos actos heroicos por el veterano pescador de agua dulce y agua salada, que es el hatero.

“El agua estaba subiendo a las casas, casi a los techos, no había salvación. Saqué el perro y el gato, como primera iniciativa y luego vi a quien más podía ayudar”, relata el veterano quien cuenta que ya eran las dos de la tarde del jueves cuando el río comenzó a hacer de la suya.

Revela que una joven haitiana, que estaba mirando la crecida optó por lanzarse, viéndose en serios apuros, casi al ahogarse en las enfurecidas aguas. La puso a salvo.



“En la orilla la corriente estaba fuerte y en otro extremo también se ahogaba Julito El Panadero, muy conocido en el barrio, quien intentó cruzar al ver sus ajuares rodar. Lo agarré por la franela, y le dije: “quédate quieto, no te resista, ni me agarre, y lo saqué”, sigue narrando.

Posteriormente llegó su primo Rambito, en una lancha, y fueron sacando más de 200 personas, en el aparato, para llevarlas a un lugar seguro. En el grupo había, mujeres y muchos niños, dado que la gente esperó hasta el último minuto, para salir y las inundaciones, lo sorprendieron.

Amor y necesidad

“Un animal, aunque sea silvestre, es como una gente”, sostiene Eusebio Guerrero, quien agrega que necesitan del buen trato. 

“El preso es preso, aunque le den oro. A mí me gustan los anímales y hay que quererlos y mimarlos”, agregó.

Luís Miguel es pescador de agua dulce y el mar, actualmente en medio de la pandemia, tiene dañado el motor de su yola y acarrea por serias necesidades, para la manutención de su familia, debido a la emergencia que se vive, debido a que aunque también es cocinero, no hay trabajo en los hoteles. 

Ahora aprovecha sus conocimientos para ponerlos a favor de los necesitados de su barrio, que son los damnificados. “Me llaman y yo aporto también, con esa base”. 

Su acto heroico que se derivó por el amor que le tiene a los animales, no ocultan su necesidad, como tampoco cuando se observa su vivienda a medio construir. La reparación del motor de su embarcación podría ser una salvación para la manutención de su familia.

El reside en la calle Antonio Guzmán del populoso sector, visitado ayer por el presidente electo Luís Abinader, conmovido y solidario con la tragedia, en la que aprovechó para prometer reparación, viviendas y ayudas, tan pronto se instale en el Palacio Nacional a partir del 16 de agosto.

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