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viernes, 28 de agosto de 2020

Ingreso a la vida en prisión marca destino de menores

 Ramón Cruz Benzán

Santo Domingo, RD

El tema de los menores en conflicto con la ley pre­ocupa a la ciudadanía, a la vez un asunto que le pone a pensar qué pasa con es­tos tras ser privados de li­bertad y cuáles opciones ofrece el Estado para su reeducación en los centros de atención integral para adolescentes en conflictos con la ley penal.


El país cuenta con sie­te centros para “reeducar” a los menores de entre 13 a 18 años que están en esta situa­ción, seis de estos son para varones y uno para hembras.


En los siete centros hay 543 internos que cumplen encierro por robo agravado, homicidio, violación sexual, venta y distribución de dro­gas y riñas, entre otras in­fracciones.


Entre estos hay conde­nados y otros que cumplen prisión preventiva, según estadísticas de la Procura­duría General de la Repú­blica.


Los centros se encuen­tran en la ciudad del Ni­ño de Manoguayabo, que cuenta con 315 internos, el Instituto Preparatorio de Niñas, en Villa Consuelo, del Distrito Nacional, con 21; Cristo Rey, con 9; San­tiago, 51 internos; La Vega, 45; La Romana, 79; y el re­formatorio de San Cristó­bal, 23 internos.


En todos los centros re­portan que la reincidencia y la habitualidad, que es la comisión de otros delitos, están presentes, aunque no a gran escala como percibe a veces la población.


Abogados consultados sostienen que aunque el propósito de estas institu­ciones es reintegrar a los adolescentes a la sociedad, a través de una atención in­tegral, muchas encuentran dificultades para realizar esta tarea con éxito. Ale­gan que debido a los apu­ros económicos y proble­mas de logística y personal que enfrentan, “hay centros que no tienen vehículos pa­ra trasladar a los adolescen­tes al tribunal y al hospital”.


Sin embargo, señalan que pese a las deficiencias que enfrentan los centros, la reeducación de los me­nores es posible, estando esta a cargo de un equipo disciplinario compuesto por sicólogos, educadores, trabajadores sociales, mé­dicos, enfermeras y profe­sores del nivel básico y téc­nico, y en algunos centros, también por policías. Ciu­dad del Niño, con capaci­dad para 336 internos, y Batey Bienvenido para 72 internas, tienen un edifi­cio administrativo educati­vo con áreas de recepción, enfermería, odontología, psicología, aulas, talleres de informática, alfarería, música, economatos, habi­tación de observación, co­medor, cocina y centro de monitoreo.


 HOSPEDAJE

Centro de señoritas


Batey Bienvenido fun­ciona como un centro para señoritas, el único de este tipo a escala na­cional , esto porque no hay una elevada pobla­ción de niñas en conflic­to con ley.


Por su parte, el Centro de Corrección para Me­nores de La Romana dis­pondrá de capacidad pa­ra albergar a 144 inter­nos. Los jóvenes estarán hospedados en seis ca­sas, con una ocupación de 24 internos por cada residencia.

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