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jueves, 20 de agosto de 2020

El segundo PLD, el partido de masas

 Andrés Navarro

Santo Domingo, RD

 ¿Por qué el PLD no ganó las elec­ciones del 2000 si su primera gestión guber­namental desde 1996 re­presentó un paso de avan­ce en la institucionalidad democrática dominicana? Pues resulta que no sólo una buena gestión guber­namental garantiza el éxi­to electoral de un partido. El PLD no pudo triunfar en esas elecciones, a pesar de tener el mejor candidato presidencial, porque aún mantenía un paradigma organizativo totalmente agotado para el contexto sociopolítico del momen­to. Esto sumado al hecho de que no fue posible ree­ditar la alianza con el Dr. Joaquín Balaguer, eviden­ciando la real escala elec­toral del PLD.


Son éstas algunas de las razones que llevan al li­derazgo peledeista a pro­mover una profunda trans­formación del partido. En efecto, en el VI Congre­so Ordinario Juan Bosch (2000-2001) la organiza­ción asume un nuevo para­digma. En ese momento se da el paso del primer PLD, el Partido de Cuadros, al segundo PLD, el Partido de Masas. Tal como expresaba en 2005 el entonces presi­dente del partido: “Había­mos terminado en el año 2000 con 33 mil militantes y comprendimos que para poder participar en proce­sos electorales con opción de poder, la estructura orga­nizacional de nuestro par­tido tenía que variar y to­mamos colectivamente la decisión de hacer el tránsi­to de ese partido de cuadros hacia un partido de masas” (Dr. Leonel Fernández, Dis­curso de Clausura del VII Congreso del PLD, 2005)


Este modelo de organi­zación política, el Partido de Masas, fue conceptualizada por autores como Maurice Duverger (Los Partidos Polí­ticos, 1957) y Richard Katz (Changing Models of Party Organization, 1992). Con di­cho formato los partidos pro­curan ampliar su base en una relación más directa con el ciudadano, a través de la afi­liación directa a su estructu­ra. Entre las características más destacables se citan: ba­se social predominantemen­te de masas populares, diver­sificación de las cotizaciones para el financiamiento de sus acciones, tendencia al predo­minio de las relaciones verti­cales, contenidos programá­ticos enfocados en reformas sociales, intenso activismo proselitista, gran capacidad de movilización electoral, im­portancia significativa a los miembros, entre otras.


Como resultado del VI Congreso Ordinario se en­comendó a cada miembro la creación de su propio co­mité de base (CB), afilian­do directamente entre 15 y 31 nuevos miembros. Co­mo resultado de esa aper­tura, la matricula partidaria pasó de unos 33 mil miem­bros a casi 460 mil. Ese proceso continuó en los si­guientes años, logrando lle­gar a más de 870 mil miem­bros antes del 2004. Para las elecciones de ese año ya el PLD contaba no sólo con una extensa base social, si­no también con una pode­rosa maquinaria electoral. Si es cierto que el triunfo del PLD en esas elecciones fue expresión del males­tar generalizado de la po­blación contra la desafor­tunada gestión del PRD en el periodo 2000 – 2004, no es menos cierto que el mo­delo de Partido de Masas fue una condición clave para garantizar que la vo­luntad popular se traduje­ra en votos.


Como segundo paradig­ma organizacional, el Parti­do de Masas tuvo su géne­sis desde el año 2000, con el VI Congreso Ordinario Prof. Juan Bosch, hasta el año 2005 con el VII Congreso Ordinario Dr. Rafael Kasse Acta. Su etapa de desarrollo se puede identificar entre los años 2006 y 2014 con la conclusión del VIII Congre­so Ordinario Norge Botello.


Desde 2015 hasta el presen­te año 2020 se experimenta el momento de agotamien­to del modelo, con lo cual el PLD pierde las pasadas elec­ciones nacionales, luego de 16 años consecutivos de go­bierno.


Como podré explicar en un siguiente artículo, en el caso del PLD, el Partido de Masas en su estado original no fue la negación del Par­tido de Cuadros, más bien fue la superación en lo ati­nente a la apertura hacia la sociedad y a la capacidad electoral. Con el conteni­do doctrinal y misional de los estatutos que surgieron del VI Congreso Ordinario, la organización ratificó los principios y valores legado por el Prof. Bosch y parte de los métodos originarios. Tal como expresa Maurice Duverger (1957), “del mis­mo modo que los hombres conservan durante toda su vida la huella de su infan­cia, los partidos (experi­mentan) profundamente la influencia de sus oríge­nes”. Como veremos más adelante, si el Primer PLD obtuvo los mayores éxitos políticos, el Segundo PLD obtuvo los mayores éxitos electorales.

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