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martes, 4 de agosto de 2020

Cinco razones por las cuales el país debería tener más ministras

Jaclin Campos
Santo Domingo, RD
A pesar de sus avances en la esfera pública, existen áreas en las cuales las mujeres continúan re­legadas. El gabinete de Go­bierno es una de ellas.

República Dominicana tiene 23 ministerios (si se in­cluye la Procuraduría de la República, que tiene categoría de ministerio), y en la actualidad solo tres de ellos lo encabezan mu­jeres.

De cara a la conforma­ción del nuevo Gobierno, organizaciones de la socie­dad civil demandaron al presidente electo, Luis Abi­nader, la designación de más mujeres como minis­tras, en el entendido de que era lo más justo y beneficio­so para la sociedad.

La solicitud encontró eco entre varias figuras públi­cas, pero también críticas en algunos sectores.

La abogada Glenys de Je­sús Checo y la socióloga Vir­tudes de la Rosa explican a Listín Diario cinco razones por las cuales República Do­minicana debería contar con más ministras.



1. La Constitución y las leyes establecen la equidad de género

El artículo 39 de la Consti­tución, que consigna el de­recho a la igualdad, esta­blece que el Estado debe promover y garantizar la participación equilibrada de mujeres y hombres en los organismos de control del Estado.

Ese mismo enfoque es transversal a todos los ejes de la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030.

“La demanda (de más mujeres ministras) se basa en nuestra propia organi­zación como nación”, dice la abogada Glenys de Jesús Checo, quien coordina pa­ra Oxfam la campaña “¡El ejemplo de igualdad empie­za en casa!”, que reclama­ba la participación equitati­va de hombres y mujeres al frente de los ministerios.

Esa campaña por la pa­ridad de género involucra otras organizaciones de la sociedad civil como Partici­pación Ciudadana, Ciudad Alternativa y Fundación So­lidaridad.



2. Las mujeres poseen formación y capacidad

Uno de los principales ar­gumentos contra la de­manda de más ministras es que los funcionarios deben ser nombrados atendien­do a su capacidad y no a su sexo. Esto equivale a afir­mar que el país no cuen­ta con mujeres suficiente­mente preparadas.

La socióloga Virtudes de la Rosa refuta esa idea y re­cuerda que más del 60 por ciento de la matrícula uni­versitaria del país la compo­nen mujeres.

“Las mujeres somos las que más nos preparamos en este país”, recalca la di­rectora del Instituto de In­vestigación y Estudios de Género y Familia de la Uni­versidad Autónoma de San­to Domingo (IGEF-UASD).

Las dominicanas cuen­tan con formación académi­ca, experiencia en el merca­do laboral formal y probada capacidad administrativa, refiere la socióloga.

Descarta que las muje­res posean cualidades in­trínsecas que las hagan me­jores administradoras; sin embargo, reconoce que las tareas que históricamen­te han tenido que asumir las han dotado del entrena­miento para gestionar dis­tintos procesos y para ha­cerlo con empatía.

“Necesitamos mujeres que puedan ejercer la for­mación que han logrado, que puedan darle al país to­da esa calidad que hemos acumulado”, afirma.



3. Sin equilibrio en las esferas de poder, hay una visión sesgada

Si bien los ministros deben ser nombrados por su capa­cidad y experiencia, según De Jesús Checo, “el género sí importa”.

Las mujeres constituyen casi la mitad de la pobla­ción del país (49.8 %, según el censo del 2010). Son, asi­mismo, un poco más de la mitad de los votantes (51.1 % del padrón del 2020).

El Estado debe reflejar esa distribución no solo en los puestos bajos y medios, sino también en los más al­tos cargos de dirección (los ministerios, de acuerdo con la Ley de Administración Pública, constituyen las uni­dades básicas del Poder Eje­cutivo).

De lo contrario, advierte la abogada, hay una visión sesgada y no se toman en cuenta las necesidades y la perspectiva del grupo infra­rrepresentado.

“En un gabinete sola­mente compuesto por hom­bres hay una única visión, que es la masculina; la fe­menina no se encuentra presente, y ¿qué pasa?, que ahí es que se toman las de­cisiones”, expresa De Jesús Checo.

Un Estado que segrega a las mujeres, opina la es­pecialista, no está en capa­cidad de establecer políti­cas públicas equitativas en materia de empleo, salud y educación, entre otras áreas.

El Consejo de Ministros, del que forman parte los titu­lares de todos los ministerios, es el máximo órgano de co­ordinación estratégica de las políticas públicas del país.



4. Gobernaciones y viceministerios no tienen incidencia en la toma de decisiones

El pasado 12 de julio el pre­sidente electo anunció que designaría mujeres en las 31 gobernaciones provin­ciales del país como forma de incentivar y promover el liderazgo local femenino.

El anuncio no satisfizo las expectativas de los activistas por los derechos de la mujer.

“Las gobernaciones no son puestos de toma de de­cisión”, apunta De la Rosa, quien, no obstante, espe­ra que la medida signifique que habrá una reforma en las gobernaciones y un res­cate del poder local.

Respecto al nombramien­to de varias viceministras, De Jesús Checo dice que se trata de la reproducción del modelo que ha impera­do hasta ahora tanto en los puestos electivos como en los de designación directa.

A las mujeres, en la ma­yoría de las ocasiones, se les nombra en posiciones secundarias o en los minis­terios que manejan menor presupuesto.

“A mayor presupuesto más posibilidades de que haya un hombre. A menor presupuesto, más posibili­dades de que haya una mu­jer”, señala De Jesús Checo.

El Ministerio de la Juven­tud y de la Mujer, donde ha­bían sido anunciadas has­ta la mañana de este lunes las únicas dos ministras del nuevo Gobierno, manejan los presupuestos más bajos de todos los ministerios.

Como viceministras, las mujeres tienen gran respon­sabilidad y una importante carga de trabajo, pero nin­gún poder de decisión o in­cidencia en el gabinete.



5. Hay una deuda histórica con las mujeres

Muchos críticos aducen que las dominicanas tienen que ganarse los puestos de po­der en lugar de exigir cuo­tas de participación.

Las entrevistadas recuer­dan que, en lo que respecta a los derechos civiles y po­líticos, las mujeres estuvie­ron en desventaja frente a los hombres desde la funda­ción de la República.

No fue sino hasta inicios de la década de 1940 que las dominicanas conquista­ron el derecho al voto. En 78 años se han logrado grandes avances, pero consideran que faltan otros, y uno de ellos es la paridad en las más altas instancias del Estado.

Según el estudio “Más mujeres, más demo­cracia: desafíos para la igualdad de género en la política”, el mayor porcentaje de ministras (21.4 %), por entonces secretarias de Estado, al inicio de un período gu­bernamental se vio en 1990. Fueron nombra­das mujeres en tres de las 14 secretarías que existían en ese año.

Mientras que un reporte elabo­rado por ONU Mujeres establece que el primero de enero del 2020 República Domi­nicana ocupada la posi­ción 104 del mundo por el porcentaje de minis­terios encabezados por mujeres, con un 17.4 %. España y Finlandia ocu­paban el primer y se­gundo lugar con 66.7 % y 61.1 %, respectiva­mente.

“Las mujeres queremos paridad”, concluye De Je­sús Checo, “y no nos vamos a conformar hasta que haya paridad”.


 

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