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martes, 7 de julio de 2020

Ley Salvaguarda Prosperidad y Estabilidad de Hong Kong

ZHANG RUN
Santo Domingo, RD
El 1 de julio de este año cum­plió el 23° ani­versario del retorno de Hong Kong a su patria. Justamente en ese día en­tró en vigor la Ley para la Salvaguardia de la Seguri­dad Nacional en la Región Administrativa Especial de Hong Kong.

Personalidades de to­dos los sectores en Hong Kong, entre ellos, los políti­cos, empresarios y académi­cos, dieron la bienvenida a dicha ley. Cerca de tres mi­llones de hongkongneses firmaron su apoyo, mien­tras 1.400 millones de chi­nos sentimos gran júbilo e inspiración. Grupos de fon­dos extranjeros radicados en Hong Kong, tales como HSBC, Standard Charte­red, etc., también se suma­ron a favor. El índice bursátil Hang Seng subió. Varias or­ganizaciones secesionistas anunciaron su desintegra­ción. Para un número muy pequeño de recalcitrantes, no les espera otra cosa que el castigo legal.

En la 44ª reunión del Consejo de Derechos Hu­manos de la ONU, los in­tentos de algunos países de manchar a China ter­minaron en fracaso.



Se trata de una impor­tante ley promulgada por la Asamblea Popular Na­cional de China de con­formidad con la Cons­titución y la Ley Básica de Hong Kong, la cual es esencial para salvaguar­dar la seguridad nacional y la estabilidad a largo plazo de esta región.

Esta ley legaliza el principio y el límite de “un país, dos sistemas”, en vez de cambiarlo.

Sigue los principios mo­dernos del estado de de­recho y la práctica in­ternacional, y castiga principalmente a un nú­mero muy pequeño de de­lincuentes que ponen en grave peligro la seguridad nacional y protege a la gran mayoría, incluyendo los de­rechos e intereses legítimos de los inversionistas extran­jeros en Hong Kong.

Las Constituciones de más de 100 países estipu­lan que el ejercicio de los derechos y libertades fun­damentales no deben po­ner en peligro la seguri­dad nacional. De acuerdo con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Po­líticos de la ONU, los de­rechos a la creencia, la li­bertad de expresión, la reunión pacífica y la au­diencia pública pueden estar sujetos a las restric­ciones necesarias en be­neficio de la seguridad na­cional y del orden público. La Convención Europea de Derechos Humanos tiene disposiciones similares.

En los últimos años, con el apoyo de algunas fuer­zas extranjeras, los tras­tornadores de Hong Kong contra China han alenta­do abiertamente la “inde­pendencia de Hong Kong” y otros comportamientos secesionistas, han provo­cado varios incidentes vio­lentos graves y han tocado seriamente el límite de la seguridad nacional.

En el último año, 590 agentes policíacos en Hong Kong resultaron heridos cuando estaban cumpliendo sus funcio­nes. Se destruyó una gran cantidad de instalaciones públicas y comerciales. Muchos ciudadanos ino­centes y turistas fueron molestados, humillados, golpeados e incluso que­mados.

La policía de Hong Kong permanece muy modera­da ante amenazas graves, y ningún manifestante ha muerto a causa de su fuer­za. Su desempeño es ejem­plar para sus colegas pro­venientes de países donde se suele hablar de dere­chos humanos, democra­cia y libertad.



La seguridad nacional es una precondición bási­ca para la supervivencia y el desarrollo de un país. Su legislación es un asunto so­berano y centralizado, y ningún otro país tiene dere­cho a interferir.

La parte china nunca ha cuestionado la responsabili­dad de los países concernien­tes sobre los asuntos de segu­ridad nacional de Puerto Rico y Escocia. Un recordatorio: el “doble estándar” es adictivo y contraproducente.

Desde que la Región Ad­ministrativa Especial de Ma­cao aprobó la Ley de Segu­ridad Nacional en 2009, su PIB ha crecido en un 153%, el número de turistas ha au­mentado en un 81% y la tasa de desempleo ha caído a su nivel más bajo en la última década. Estamos convenci­dos de que Hong Kong, la “Perla del Oriente”, seguirá siendo brillante, ahora con su propia ley.

El autor es embajador de China en RD

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