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lunes, 15 de junio de 2020

La depresión abruma a los pacientes con coronavirus

Juan Salazar
juan.salazar@listindiario.com
Santo Domingo, RD
Para María Gómez (nombre ficticio) y Johnny Hernández enfrentar el nuevo coronavirus no ha resultado ser tan dramático como otros dos enemigos que llegaron de repente a las cuatro paredes donde permanecen aislados: La soledad y la depresión. 

Ambos cuentan para LISTÍN DIARIO los momentos difíciles para los que inicialmente no estaban preparados y cómo han salido al mismo tiempo emocionalmente quebrantados y  fortalecidos de sus días en cuarentena. 

Gómez, de 59 años y residente en la capital, se levantó una mañana con un dolor estomacal y le comentó a su hija, a quien ayudaba en su vivienda con el cuidado de su nieto, que tampoco tenía deseos de comer.

Relata que hasta el sentido del gusto perdió. “Soy una amante del café y me extrañó mucho que me supiera tan raro, sin gusto ni olor”, añadió sobre esos síntomas tan inusuales para ella. 



No ingirió alimentos el día entero y en la noche ya tenía fiebre. Ella es una paciente que padece de artritis y en la noche cuando intentó ir al baño se desplomó. Su hija la llevó al médico y la prueba de Covid-19 a la que fue sometida dio positiva luego de 4 días angustiantes de espera. 

La dejaron interna porque también tenía principio de neumonía. “No quería internarme porque sabía que me quedaría sola”, exclamó Gómez, quien se define como una mujer que se mantiene activa la mayor parte del día y hasta que llega la hora de dormir. “Me sentí abandonada”, dijo sobre sus cuatro días totalmente aislada en la clínica, donde el único contacto con sus familiares era a través del celular y con el personal médico y de enfermería que entraba una vez al día para medicarla y dejar los otros fármacos en una bandeja.

Cuatro días primero en una clínica aislada en una cuarta planta donde estaban internos 27 pacientes y luego 14 en la casa materna donde llevó la cuarentena, fueron un tiempo “desastroso” para su salud mental que asegura venció porque es una mujer cristiana que se aferró a Dios. 

“La enfermedad y sus complicaciones no es tanto, sino cómo te sientes emocionalmente. La depresión es muy fuerte, estar sola entre cuatro paredes y alejada de la gente, como los leprosos que en tiempos de Cristo vivían encerrados en cuevas”, indicó. 

Para ella fue difícil ver en los rostros de sus familiares el temor natural a un contagio, aunque asegura que el apoyo de ellos resultó vital para sobrellevar el encierro, ya que nunca recibió muestras de rechazo. 

Lamentó ese temor patético hacia las personas contagiadas con el nuevo coronavirus, incluso tiempo después de que dan negativo a las pruebas realizadas para determinar si superaron la enfermedad. 

“Eso es un error. Hay que entender que esto le puede dar a cualquier persona.  Hay que ser compasivo y brindarles apoyo a quienes dan positivo a esta enfermedad”,  exclamó sin ocultar las emociones. 

A Gómez le resultó traumático celebrar el Día de las Madres y el cumpleaños de una de sus hermanas totalmente aislada del resto de la familia para evitar cualquier contagio. 

“Yo lloré mucho y le pedía a Dios quítame la depresión, esta batalla la tengo que librar yo y tú me tienes que ayudar a ganar esta batalla”, agregó sobre esos instantes de angustia que amenazaban con quebrar su estado de ánimo. 

Se sintió muy feliz cuando su hija y nieto resultaron negativos a las pruebas del nuevo coronavirus y también porque hasta el momento nadie en su familia se ha contagiado. 

La dama asegura que encontró refugio durante ese tiempo de depresión en la lectura de la Biblia y en cantarle alabanzas al Señor.

El mejor regalo 

Johnny Hernández, presidente de la Junta de Vecinos del sector Villas Agrícolas del Distrito Nacional, se sintió una mañana con dolor corporal y una fiebre que pensó eran los síntomas de una simple gripe, ya que se cuidaba bastante para evitar contagiarse de Covid-19. 

Al empeorar su condición fue sometido a una prueba que dio positiva al nuevo coronavirus.  “Salía siempre a las calles con mi mascarilla y guantes, y como dirigente comunitario me mantenía orientando a los moradores del barrio para evitar el contagio a través de las redes sociales”, expresa Hernández sobre la paradoja de contraer la enfermedad pese a que tenía mucho conocimiento de cómo prevenir un contagio. Se mantuvo una semana interno en una clínica alejado de su familia y donde le detectaron, al igual que Gómez, un principio de neumonía, además de que uno de sus riñones resultó afectado. “Cuando dijeron que debía entrar a 
un proceso de aislamiento, ahí fue que me bajó la nota, porque sabía lo que venía, estar lejos de mi familia”, expresó Hernández, a quien le comunicaron que sólo vería al personal médico en un horario específico. 

Para un dirigente comunitario tan activo y acostumbrado al contacto social, estar de repente solo entre cuatro paredes le afectó emocionalmente. 

“Mucha depresión, yo hasta lloré allá dentro, por la impotencia. Me dio duro y hubo muchos momentos de lágrimas cuando hablaba por el celular con mi familia”, exclamó Hernández, de 56 años, quien agradece el apoyo de sus parientes en el momento más difícil que ha vivido. 

Sin poder contener las lágrimas, el activista social dice que un regalo inolvidable fue recibir el alta médica el mismo día de su cumpleaños, el pasado 2 de junio, una petición que le hizo a Dios en oración. En su casa lo recibieron con un bizcocho y vejigas, pero con el debido distanciamiento. 

Considera que para enfrentar el Covid-19 y el angustiante aislamiento que conlleva hay que prepararse mentalmente y encomendarse a Dios, ya que para él fue un trauma esperar varios días el resultado de una prueba, una semana interno en una clínica y ahora 14 días encerrado en su habitación. 

Luego del traumático proceso que ha vivido, Hernández se ha dedicado a apoyar emocionalmente a personas que sienten síntomas del nuevo coronavirus o que ya tienen un diagnóstico confirmado. 

“Yo tengo actualmente 15 personas a quienes doy apoyo moral y emocional diario. Son personas apartadas de su familia, otras que no saben qué hacer en el momento, con síntomas y que ignoran dónde ir, y las propias familias para que sepan cómo manejar el proceso”, refirió Hernández.

Expectativas.

Gómez y Hernández se someterán a pruebas en esta semana para confirmar su condición de recuperados de la enfermedad tras tantos días de encierro en clínicas y luego en sus hogares por el coronavirus, que hasta ayer había matado a 592 personas en el país.

Preparados.

Sin embargo, están conscientes de que el estigma no termina con una prueba negativa. Se declaran preparados para enfrentar las dificultades de retomar la vida en sociedad y el rechazo de personas que sientan el temor de acercárseles.

Exhortación.

Ambos lo sintetizan con una frase:  “Los afectados por Covid necesitan apoyo emocional”.








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