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miércoles, 17 de junio de 2020

Jefe de la lucha contra el COVID pone el ejemplo

Doris Pantaleón
Santo Domingo, RD
Del sacrificio del distanciamiento físico que impone el COVID-19, sobre todo al momento de cuidar y proteger a hijos y padres mayores, nadie puede escaparse.

Médicos que trabajan con pacientes infectados han narrado lo difícil que les resulta no poder abrazar a sus hijos y padres, y pacientes positivos ingresados cuentan sus sufrimientos al verse solos en salas de hospitales o de aislamiento, sin las tradicionales visitas de familiares y amigos.

A estos sentimientos no escapan ni siquiera aquellos que son los gestores de la política nacional de prevención, control y de respuesta frente a la pandemia.

El doctor Alejandro Báez, quien dirige el comité de emergencia de respuesta a la pandema, también sabe muy bien lo que esto significa, teniendo que saludar a distancia a seres tan queridos como su madre y su padre, quienes fruto de la edad entran en la lista de los más vulnerables.

“Para mí es muy difícil estar en el país y no poder convivir con mis padres. Los visito esporádicamente pero no les doy abrazos, mantengo el distanciamiento, uso mascarillas, manitas limpias, es un tema de entender que hay que invertir en lo mayor, para no perder lo mucho por lo poco”.

Entiende que se puede mostrar afectos y socializar de otra forma, pues se trata de cambiar la forma de ver las cosas, y pasar “de lo mío a lo común”.


MEDICINA

Ha copiado de anestesiólogos

“En medicina decimos que cada especialidad tiene su trastorno de personalidad: los cirujanos son narcisistas, los emergenciólogos tenemos deficiencia de atención y los anestesiólogos son excesivos-compulsivos”. narró.

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