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domingo, 10 de mayo de 2020

Cuando el confinamiento se convirtió en una oportunidad para crecer

EFE
Mientras millones de ciudadanos en todo el mundo permanecen o han permanecido confinados en sus domicilios, debido a la pandemia, un grupo de 32 personas decidieron vivir un confinamiento diferente buscando fomentar la salud, el contacto con la naturaleza y la armonía físico-psicológica.

Los integrantes de este grupo formado por mujeres y  hombres, y que incluye a un niño de 10 años, tienen personalidades y visiones muy disímiles, pero optaron por quedarse juntos para pasar este complicado trance con un objetivo común: disfrutar de una convivencia más saludable y armónica que les ayudara, además, a crear un gran proyecto en beneficio de la sociedad.

Están viviendo una experiencia que califican como  “muy enriquecedora y diferente a la del resto de las personas”, en el centro de crecimiento personal ‘Mundo Consciente’ (MC), situado en el alojamiento rural “Las Praderas”, en Poyales de Hoyo, un lugar de 38.000 metros cuadrados en el valle del río Tiétar y la falda de la sierra de Gredos, en Arenas de San Pedro (Ávila, España).

Es un espacio privilegiado, en plena naturaleza y con todos los servicios necesarios para vivir, donde durante todo el año se efectúan retiros para desconectar, mejorar la salud, aliviar el estrés o la ansiedad y trabajar en el desarrollo personal, individualmente o en familia”, explica Alberto Villar, fundador de MC (https://mundoconsciente.es) .

“Aquí nos sentimos y vivimos de otra manera, no hay contagios ni contagiados, y todo se ve desde una perspectiva más humana”, apunta Villar, destacando que el programa que desarrollan también ayudará mejorar la vuelta a la normalidad tras la crisis. 



Señala que cuando se decretó el estado de alarma en España y comenzó el confinamiento, comunicaron a las personas que se alojaban en MC en esos momentos, que aquellos que  eligieran libremente quedarse en “Las Praderas”, podrían participar en un proyecto de ayuda a la sociedad.

“¡La decisión fue unánime, permanecimos todos juntos, nadie quiso irse y estas semanas hemos estado trabajando para ofrecer lo mejor de nosotros mismos a toda la comunidad!”, asegura.

Durante este aislamiento voluntario, la dirección del centro  trabaja con el grupo en “lo que mejor sabemos hacer en Mundo Consciente y hacemos desde hace más de 20 años: ayudar a que la gente esté mejor, pueda ser más feliz, independientemente de las circunstancias externas”, señala Villar.

Allí desarrollan una serie de actividades y experiencias centradas  en aprender a vivir el presente a través de la respiración, la meditación, la gestión de las relaciones familiares y de pareja, la concentración,  una alimentación sana y el ejercicio físico consciente, desde un enfoque holístico, que considera a la persona como un todo, que aúna cuerpo, mente y emociones, siguiendo un  programa de mejora de la vida, con nuevos enfoque ante el coronavirus y para afrontar la soledad, la ansiedad y el miedo desde una conexión con el corazón. 

RETIROS PARA SER FELIZ A PESAR DEL VIRUS.

 Este grupo también ha decidido transformar este especial “confinamiento para crecer” en ayuda a los demás y compartir esta experiencia con otras personas, a través de un programa de retiro ‘online’ para proporcionar su mismo bienestar a la sociedad en las actuales y difíciles circunstancias.

Este programa, se compone de más de cuarenta videos,  que enseñan distintas prácticas, actividades y métodos para ‘Ser feliz en tiempo de coronavirus’, requieren de tres y cuatro horas de conexión diarias durante cinco días, y a los que se puede acceder a través del enlace https://mundoconsciente.es/retiros-online/. 

“En Mundo Consciente mantenemos una rutina diaria muy activa para conseguir alcanzar nuestro equilibrio físico, mental y emocional”, señala su fundador a Efe.

“Comenzamos el día practicando yoga y meditación, para mover el cuerpo y aumentar nuestra sensibilidad corporal mientras potenciamos la calma mental. Se trata de arrancar la jornada conectando con el bienestar y con el momento presente”, señala.

Estar al aire libre, tomar el sol, disfrutar del viento y de la energía de las plantas es fundamental para el ser humano. Por eso, a lo largo del día realizamos muchas actividades en contacto con la naturaleza, como trabajar en el huerto, lo que además nos permite autoabastecernos y tener frutas y hortalizas ecológicas, explica.

“Realizamos ejercicio físico, a través de diferentes actividades, como nuestro “partido de cojines”, que consiste en jugar al balonmano con cojines, liberando energía y estrés, o nuestros paseos conscientes por la naturaleza, en plena Sierra de Gredos, en un entorno natural privilegiado”, destaca Villar.

EL PLACER DE SER SINCERO Y AYUDAR A LOS DEMÁS.

Villar también destaca los encuentros diarios de dos horas en la ‘sala de la sinceridad’, que nos permiten expresarnos desde la verdad y la conexión con las personas con las que convivimos,  manifestar nuestros problemas y lo que hemos sentido, y  resolver cualquier conflicto que surja entre los integrantes del  grupo, ”algo clave para garantizar una convivencia armónica”, apunta.

“Entre las personas suele haber lucha de poder, miedo a decir la verdad y muchas inseguridades. Todo esto se trabaja aquí, aprendiendo a poner límites, a ser sinceros, a decir a los demás lo que nos da miedo, y se refleja en la convivencia diaria”, señala.

“Dos experiencias muy importante que vivimos aquí, han sido el surgimiento de un deseo y sentimiento conjunto de ayudar al mundo,  y  el disfrute de compartir y sentir el beneficio que causamos a otras personas y a nosotros mismos”, señala Villar.

“Otra experiencia clave ha sido comprobar cómo, a través de la creatividad, conseguimos transformar una situación de crisis y alta dificultad en un programa de ayuda a los demás, no solo a través del retiro ‘online’, sino por medio de un servicio de acompañamiento telefónico, a cargo de un grupo de voluntarios, que atiende a cualquier ciudadano que lo necesite”, explica. 

Enfatiza que “el poder dar ayuda y entregarnos a aquellas personas que lo están pasando mal, que están en peores condiciones que nosotros, encerradas en una casa de espacio reducido y en una situación de miedo al futuro e inseguridad, nos producen una grandísima sensación de paz interior, tranquilidad y amor”.




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