Etiquetas

Ferretería Andres

Grabación de Eventos

sábado, 9 de febrero de 2019

Es poco probable que en RD gane un líder antisistema

Guarionex Rosa | ANALISTA POLÍTICO
Santo Domingo
Que a la República Dominicana pudiera llegar la oleada de cambios que se ha visto en Europa y América Latina en lo que se define como una rebelión contra los partidos tradicionales de derecha o izquierda, en las elecciones del 2020, es algo poco probable.

La razón podría deberse al arraigo que han tenido los tres partidos fundamentales que durante los últimos 40 años, entre las elecciones de 1978 y la actualidad, han mantenido el poder pese a que no han logrado resolver problemas como salud, educación y seguridad pública.

Cierta inercia desde esa época ha permitido que el Partido Revolucionario Dominicano, PRD, el Partido de la Liberación Dominicana, PLD y el Partido Reformista Social Cristiano, PRSC, hayan detentado el poder y hoy sufran la acusación de que no cumplieron sus programas.

El país parece más pobre que hace 40 años aunque el Producto Interno Bruto, PIB, anda en un 6.5%, de acuerdo con las cifras del Banco Central avaladas por los organismos  internacionales. Sin embargo es muy rico, solo que esa bonanza está mal repartida.

El gobernador del BC, licenciado Héctor Valdez Albizu ha propuesto como necesidad que los salarios de los trabajadores se incrementen, de forma que “se derrame” sobre las masas la riqueza nacional que abarca la mayoría de los renglones, de acuerdo a los estudios.

Valdez Albizu, según fuentes del Gobierno, ha hecho saber sus puntos de vista para sustanciar que se eleven los salarios, los cuales están deprimidos en todos los sectores, el oficial y el privado, prevaleciendo el criterio de que aumentarlos afectaría la competitividad.

Dice al gobernador Valdez Albizu, que si se desea que el crecimiento llegue a los que tienen menos ingresos, hay que tomar como referencia que el promedio salarial del sector privado es de RD$10,900 cuando la canasta del primer quintil a diciembre era de RD$13,818.

Pese a que el estadista cree que no se “derrama” la riqueza, observa que el Gobierno construye escuelas, hospitales, centros médicos y extiende el sistema de auxilio 9-1-1., y que aunque ha disminuido la pobreza, es necesario además que los salarios sean aumentados.                   Falta liderazgo


Otro aspecto es que en los últimos tiempos no ha surgido una sola voz capaz de denunciar los males que vive el país y mostrar que tiene suficiente peso y ofrece confianza como para que los electores dejen las ofertas tradicionales y cambien de parecer.

En principio, las elecciones dominicanas del año 2020 se dirimirán entre los partidos tradicionales Liberación Dominicana, PLD, Revolucionario Moderno, PRM y una serie de partidos menores entre los cuales está el viejo Revolucionario Social Cristiano.

La insurgencia en la vida pública del país de un robusto movimiento cívico llamado Marcha Verde anticipó la posibilidad de que se produjera un cambio en las elecciones venideras y que un líder de las nuevas generaciones capitalizara el descontento popular.

En las elecciones del año 2016 participó por Alianza País el doctor Guillermo Moreno, que había sido funcionario del gobierno del doctor Leonel Fernández. Su aparición al frente de Alianza País anticipó la posibilidad de que pudiera conmover los cimientos del partidarismo.

Después de su fracaso en esas elecciones, muchos de sus cercanos seguidores manifestaban en privado la desilusión por la falta de coraje del líder, cuyo partido al parecer ha decrecido, según las últimas encuestas al punto que no representa ninguna amenaza.

Un líder surgido de la nada en las elecciones del 2016, David Collado, se postuló 45 días antes de los comicios a la alcaldía del Distrito Nacional por el Partido Revolucionario Moderno, PRM. Collado ganó abrumadoramente contra un candidato impopular del PLD.

Se dijo en la ocasión que el candidato a la alcaldía capitaleña, el comediante Roberto Salcedo, no recibió los votos ni de los miembros del PLD, que como la generalidad de los capitaleños desdeñaban que el funcionario no había limpiado calles y cementerios.

Collado no parece el líder que podría desafiar al “status quo” que representa ahora el PLD, dominador de las últimas cuatro elecciones. Se partiría de que Collado es timorato, como lo fuera al momento de tomar la decisión por la alcaldía y más bien un garzón de la plutocracia.

El momento difícil por el que atraviesa el PLD, ya rancio en el poder, podría ser el ideal para que el fenómeno de otros países se produzca en la RD, pero parece que la fuerza del poder establecido hace imposible que surja un contendiente con capacidad de amenazarlo.

Divididos y dependientes de dádivas, carcomidos por las ambiciones de llegar al poder para ejercer el mismo proyecto de corrupción que le atribuyen al gobernante PLD, del resto de pequeños partidos no se vislumbra alguien que tenga carisma y credibilidad. Están pendientes a lo que decidirá de aquí a junio el presidente Medina.

De una camada, el último en hablar de que tiene casi listo su proyecto político, fue Andrés Navarro, excanciller y actual Ministro de Educación, estrella que creció por el soplo del presidente Medina. Sus críticos creen que más bien querría mantenerse acurrucado, como los súbditos, a los pies del Rey de Madagascar.

Rebelión en Europa y AL
Los fenómenos de rebelión en varios países de Europa como España y Grecia, en los cuales líderes políticos apoyados por la gente en la calle y las redes sociales han desbancado a los políticos y partidos tradicionales, fueron los ejemplos para América Latina.

La entrada al ruedo en la política de El Salvador del exalcalde de la capital (San Salvador), Nayib Bukele, es el último ejemplo de que se puede desde una plataforma de redes sociales y un proyecto nuevo desafiar a los partidos tradicionales y ganar unas elecciones.

Bukele ganó a base de una campaña contra la corrupción que en El Salvador ha crecido de manera increíble y al aumento de la seguridad en las calles que ha llevado a ese pequeño país centroamericano a ser el más violento del mundo.

La campaña de Andrés Manuel López Obrador en México, tuvo su base en romper con el “status quo” que habían establecido dos partidos que se alternaban el poder, el PRI, de larga historia y el PAN. Prometió seguridad, cambios profundos y combate a la corrupción.

Se trató del tercer intento del político mexicano quien fuera exitoso alcalde de la ciudad de México, una de las mayores capitales del mundo. Se postuló a la Presidencia en las elecciones del 2016 y 2012 y salió triunfante en las del año pasado.

El brasileño Jair Bolsonaro ganó las últimas elecciones de Brasil con lo que dio término a  gobiernos de los viejos partidos. Denunció dos escándalos de corrupción nacional e internacional como fueran el de Lava Jato y ODEBRECHT, que salpicó a República Dominicana.

En España, Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español, fue escogido en junio de 2018 cuando el país se encontraba en una profunda crisis política, económica y de separación. La desilusión era general y la gente estaba en las calles como en la Primavera Árabe.

El último caso de rebelión de las masas contra las élites gubernantes ocurrió recientemente en Venezuela, donde el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó se autoproclamó Presidente en lugar de Nicolás Maduro, rechazado por la comunidad mundial.

Guaidó, un joven político de un partido pequeño, se convirtió en líder de las masas populares que han estado en las calles de las ciudades venezolanas pidiendo nuevas elecciones, en tanto que la crisis económica ha provocado que millones salgan al exilio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario