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sábado, 26 de enero de 2019

El papa denuncia a los que arrebatan sueños a los jóvenes

AP
CIUDAD DE PANAMÁ
El papa Francisco denunció el viernes a "personas sin escrúpulos" y hasta servidores de la Iglesia que abusan de los jóvenes arrebatándoles las esperanzas, en una época en que el drama de la migración y los desmanes de sacerdotes contra menores han afectado a algunos países de América Latina.

En la segunda jornada de su viaje a la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, el pontífice también reclamó a los que marginan a los pecadores y a los privados de su libertad.

Al celebrar por la tarde un vía crucis en el segundo día de contacto con miles de peregrinos que acudieron a la jornada juvenil organizada por la Iglesia católica, Francisco dijo que ese calvario de la cruz se ve en muchos rostros de los jóvenes, que sufren la indiferencia de una sociedad que ignora el dolor humano.

Dijo que ese vía crucis se "prolonga" en niños a quienes se les impide nacer, en mujeres maltratadas, explotadas y abandonadas, así como en "los ojos tristes de los jóvenes que ven arrebatadas sus esperanzas de futuro" por falta de educación y trabajo digno.

"En la angustia de rostros jóvenes, amigos nuestros que caen en las redes de gente sin escrúpulos —entre ellas también se encuentran personas que dicen servirte, Señor—, redes de explotación, de criminalidad y de abuso, que se alimentan de sus vidas", denunció.

Las palabras de Francisco resuenan justo cuando otra caravana de migrantes centroamericanos, integrada por familias enteras, jóvenes y niños, avanza hacia el norte en busca de una mejor vida y dejar atrás la pobreza y violencia. En lo que va de la jornada el máximo líder del catolicismo en el mundo ha hecho énfasis en la protección, la acogida y la integración de los migrantes.


"Queremos ser la Iglesia que propicie una cultura que sepa acoger, proteger, promover e integrar; que no estigmatice y menos generalice en la más absurda e irresponsable condena de identificar a todo emigrante como portador de mal social", añadió.

El viaje se le presenta a Francisco como una oportunidad de dejar atrás los escándalos de abusos de sacerdotes en países como Chile que han manchado su legado. Sin embargo, el viernes incidió en el tema al afirmar que hay "servidores del Señor" que también arrebatan los sueños a los jóvenes.

El vía crucis "se prolonga en una sociedad que perdió la capacidad de llorar y conmoverse ante el dolor", señaló el primer papa latinoamericano, quien hacia el final de la actividad se veía algo cansado. Los organizadores dijeron que más de 200.000 personas, entre peregrinos y turistas, participaron de la ceremonia en una zona costera pegada al malecón de la capital panameña.

Antes, al visitar por la mañana el principal centro penitenciario juvenil del país, el papa cuestionó a los que marginan y estigmatizan a los pecadores y criminales al compartir un emotivo encuentro con más de un centenar de menores privados de su libertad.

"Esta actitud contamina todo porque levanta un muro invisible que hace creer que marginando, separando o aislando se resolverán mágicamente todos los problemas", dijo Francisco durante una liturgia penitencial en el Centro de Cumplimiento de Menores de Las Garzas, ubicado a unos 40 kilómetros al este de la capital.

El papa escuchó el testimonio de un menor, identificado como Luis ”scar Martínez, de 21 años, quien fue detenido en abril 2016.

"Cuando me detuvieron creí que todo había acabado... pero cuando me trasladaron al centro de cumplimiento de Las Garzas, meditando una noche algo me dijo 'que no todo ha terminado porque mi propósito es grande'", señaló.

"En ese momento comprendí que mi padre Dios está conmigo", agregó. Dijo que terminó sus estudios secundarios en el centro y que se ve en el futuro siendo un chef internacional y un técnico en refrigeración especializada, lo que le sacó una sonrisa al papa.

"Espero darle esa alegría a mi madre", concluyó.

Francisco dijo después al chico: "me gustó esa confesión tuya. Tenemos un padre que nos quiere".

Martínez y ocho jóvenes más —siete del centro de Las Garzas y dos de una cárcel de la provincia norteña de Colón— recobraron poco después la libertad tras el encuentro con el pontífice, informó el gobierno. Previamente una funcionaria dijo que habían sido once los beneficiados.

Francisco llevó un mensaje de esperanza a los menores tras las rejas y les subrayó que no están solos, que deben mantener la esperanza y abrirle las puertas de su corazón a Dios. Todo forma parte de la convicción del papa de que los prisioneros tienen la misma dignidad que el resto de las personas, además de esperanza.

Desde la madrugada, varias personas se apostaron en un tramo que el pontífice recorrió en el papamóvil hasta el centro carcelario, en el cual pudo tener contacto con una de las zonas pobres de las afueras de la capital de este país centroamericano, que tiene el canal interoceánico y el mayor crecimiento económico en América Latina en la última década.

Desde el papamóvil Francisco pudo ver a un sector del este panameño con casas de zinc y madera destartaladas.

El pontífice comenzó el jueves su primer día completo en Panamá con un mensaje de esperanza, dando la bienvenida a decenas de miles de peregrinos a la jornada. Los llamó a construir puentes y no "muros que sembrando miedos buscan dividir y abroquelar a la gente", en una clara referencia al muro que el presidente estadounidense Donald Trump quiere construir en la frontera con México.

Previamente en el día, en comentarios al presidente Juan Carlos Varela, advirtió que los jóvenes están exigiendo cada vez más que los funcionarios públicos lleven vidas honestas que sean coherentes con los puestos que se les han confiado.

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