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martes, 20 de marzo de 2018

Embarazos empujan a las adolescentes al trabajo informal

Carolis Mella Ramírez
carolis.mella@listindiario.com
Santo Domingo
Por años se ha escuchado en el argot popular el refrán que dice que “los niños traen el pan bajo el brazo”, pero cuando no se está preparado para la llegada de un bebé, no siempre esto se cumple, y en lugar de traer pan vienen otras cosas que se asocian a gastos no planificados y que traen como resultado deserción escolar, daños psicológicos y menor participación en el mercado laboral.

Un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) revela que las mujeres que tuvieron un embarazo en su período de adolescencia, recurren a realizar trabajos informales, y 38% de éstas tienen una menor participación económica con relación a quienes se embarazan después de esta etapa.

La investigación, denominada “El Embarazo en Adolescentes: Un Desafío Multidimensional para Generar Oportunidades en el Ciclo de Vida”, indica que la principal actividad económica de estas menores son las actividades domésticas, con 61%, y de cuidados de la familia, con 52%, lo que evidencia el alto porcentaje de informalidad que existe.

Según destaca el estudio del PNUD, solo 8% de las adolescentes entre los 12 a los 19 años se dedica a estudiar; 5% decide buscar trabajo. El 36% recurre a realizar trabajos informales.



Informa, además, que esos datos reportan dificultades en la contratación formal y en la protección de salud referente a derecho laboral.

“Se registra un 63% de ausencia de contratos (formales e informales) con claras desventajas para las madres en la adolescencia (66%) comparado con las madres en etapa posterior (58%)”, indica el estudio.

Agrega que para ambos grupos, la brecha de aseguramiento en salud por trabajo es de 86%, señalando una diferencia de 18 puntos con desventajas para las que fueron madres en la adolescencia.

Una carga para un hogar pobre
El drama que vive un hogar cuando un embarazo no planificado llega es una realidad que se exhibe en la cotidianidad.

La historia de Darling (nombre ficticio), residente en la localidad de La Virgen, municipio La Victoria, uno de los lugares de Santo Domingo norte donde se concentran muchas adolescentes embarazadas, no es diferente a la de otras muchachas. Con 17 años tiene una criatura de un año y siete meses de edad y tiene cinco meses de otro embarazo.

Darling vive en una condición de pobreza extrema. En la residencia de su madre, techada y cercada en zinc y a medio construir, con muebles en condiciones deplorables, comparte vivienda con su pareja y padre de sus dos criaturas, con su madre y sus tres hermanos menores.

Los gastos de sus dos embarazos corren por cuenta de su pareja, Manuel (nombre ficticio), de 22 años, y de su madre, debido a que ella se encarga del cuidado de su hija y sus hermanos pequeños.

Manuel realiza trabajos en herrería en una empresa, devenga un salario de RD10,000 mensual, y confirma que su sueldo no da abasto. Escasamente puede encargarse de la alimentación y de todos los cuidados que necesita un bebé de un año.

En el antiguo parto de Darling tuvo que pagar RD11,500 en un centro privado para la realización de una cesárea.

En esta ocasión el embarazo es de alto riesgo y guarda reposo por amenaza de aborto. Debido a su condición, Manuel tiene que hacer un esfuerzo mayor para conseguir los RD$1,000 semanales que ayudaría a Darling para el pago de consulta médica, compra de medicamentos, alimentación, transporte y otras necesidades de una embarazada.

Aunque a ese hogar entran otros ingresos, como el sueldo de la madre de Darling, que labora en una zona franca, las precariedades y necesidades de esta familia de ocho miembros son mayores que lo que pueden recibir los jefes de hogar.

¿Cuánto cuesta un embarazo?
Es difícil cuantificar los gastos que implica todo el proceso de embarazo hasta el momento de dar a luz. Para el año 2013 el costo de los servicios de atención al embarazo y maternidad en adolescentes que no presentaban ninguna complicación llegaba a los RD$14,481 para un parto normal en los hospitales públicos, y a RD$55,059 en una clínica privada, de acuerdo al estudio “Costos del Embarazo y la Maternidad en la Adolescencia en la República Dominicana”.

Un aproximado actual al gasto que podría realizar una embarazada en centros médicos privados podría ascender a los RD$30,000 sin incluir los costos por transporte y alimentación, de acuerdo a una joven madre consultada.

En su caso, por cada consulta tenía que pagar RD$500, esto debido a que cuenta con un seguro médico privado y solo tenía que pagar la diferencia.

En análisis y sonografías llegó a los RD$5,705. Para realizarse las evaluaciones preanestésicas y cardiovascular RD$2,500, debido a que su seguro no lo cubre y en algunos hospitales no la realizan.

Los gastos para la evaluación para precirugía llegaron a los RD$1,000 y en vitaminas a RD$8,000. Su cesárea costó esa misma cantidad.

Para una mujer que no cuente con seguro médico, una cesárea podría costarle hasta RD$30,000. Por ejemplo, de acuerdo a una fuente, en el Hospital Materno Dr. Reynaldo Almanzar, una cesárea está entre los RD$22,000 y los RD$25,000 y los partos normales entre los RD$10,000 y los RD$13,000. Sin embargo, si la paciente cuenta con seguro médico y no presenta ningún tipo de complicaciones, el centro cubre un 100%.

¿DÓNDE RECIBEN APOYO LAS MENORES EMBARAZADAS?
El Gobierno tiene varios programas enfocados de ayuda para el embarazo en adolescentes. Sin embargo, la mayoría de estos espacios son dedicados a la prevención y no a la ayuda per se. Algunos de estos programas proceden de la Vicepresidencia de la República, el Ministerio de Salud, el Ministerio de la Mujer, de Educación y de la Juventud. Las principales maternidades cuentan con programas exclusivos para estas adolescentes, en los que ofrecen atenciones médicas durante el embarazo y el puerperio, atenciones psicológicas, charlas educativas, etc.

Una fundación
En el país también existen fundaciones que ayudan a estas menores. Una de estas es la Fundación Pediátrica Por un Mañana, que cuenta con un programa de capacitación técnica y asistencia educativa. Además brinda ayuda clínica, psicológica y espiritual.

Esta fundación asiste a jóvenes entre 11 y 24 años. Las adolescentes entre los 14 y 18 años son las más comunes, siendo en su mayoría las de 16 y 17, según indicó su directora, Adriana de la Mota.

De acuerdo con Mota, de cada 10 jóvenes que se recibe en la Fundación, tres tienen historial de violación y ultraje.

Una madre con su bebé le costaría a esta institución alrededor de RD$25,000 por trimestre. La entidad tiene un presupuesto de RD28 millones anual.

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