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martes, 30 de enero de 2018

Vladimir: el recibimiento en grande para un grande

William Aish
Santo Domingo
El pasado 24 de enero Vladimir Guerrero fue elegido al Salón de la Fama de Cooperstown con un 92.9 por ciento de los votos, siendo esta la noticia más importante a nivel deportivo para el país.

La historia de Vladimir tiene varias aristas, pues no solo fue un jugador rechazado por varias organizaciones, sino que al momento de su firma fueron muchos los compueblanos de Don Gregorio que entendían que esa firma no pasaba de los tres meses.

Luego de ser presentado como nuevo miembro del Salón de la Fama, Vladimir llegó al país el pasado domingo en un jet privado, el mismo que trajo a Pedro Martínez en el 2015, precisamente luego de ser admitido al nicho de los inmortales.

Vladimir fue ovacionado desde que puso pie en suelo dominicano, pues no solo lo esperó una batería de más de 100 periodistas criollos y de medios internacionales, también acudieron al día histórico miembros del Gobierno, familiares y por supuesto, el pueblo dominicano que acudió en masa a dar un espaldarazo al tercer dominicano elegido a Cooperstown.

Fue un día memorable para quien suscribe, pues en mi carrera como periodista solo comparo este recibimiento con el de Pedro Martínez, en enero del 2015.

Pero la historia de Vladimir es diferente a la de Pedro. La Tormenta de Don Gregorio es una persona diferente. Más sencillo, poco ortodoxo al hablar, vestir y un estilo más llano.



En un hecho para la historia de Vladimir habló abiertamente con los miembros de la prensa de todos los temas que le preguntaron por poco más de una hora, algo inusual en Miquea, como le llaman sus más cercanos, pues su caracteristica  siempre ha sido el de hacer, dar y poco hablar.

Vladimir habló de todo, pero lo que llamó más la atención de quien suscribe fue cuando hizo un llamado a la juventud del país. Dijo, y cito: “Perseveren y luchen por sus sueños. Hay gente de mi pueblo no creyó en mí, que solo me dieron tres meses y yo jugué por 16 años”.

Vladimir fue rápido al contestar, conciso y preciso, típico en él. Al final es así y nadie lo cambiará. Su estilo peculiar seguirá igual, según sus palabras, pues no dejará de andar en la famosa chancleta “Samurai”, vestir pantalón corto y franela, al final hizo entender que no se llevará nada el día de su muerte.

Momento especial
El recibimiento contó con un momento especial, ya que fueron sus más cercanos. Sus ocho hijos, cuatro hermanos, su padre, madre y sus sobrinos, alegando el homenajeado que no se esperaba tanta concurrencia familiar.

La humildad de este grande entre los grandes no tuvo excepción cuando salió por la rampa tradicional donde sale el pasajero común, y no por el salón VIP.

A las afueras Vladimir fue recibido por una multitud de personas, entre ellos, niños de varias ligas; niñas que le bailaban y le coreaban; además de otras personas que acudieron al aeropuerto con pancartas y todo.

Vladimir tuvo que salir escoltado fuertemente con unos 20 efectivos entre militares y familiares, pues la multitud que le esperaba en la rampa principal le abordó  en lo inmediato. Pero,  denle  un voto a quienes le escoltaron  que no permitiera que pasara a mayores. Así pudo subir a su vehículo personalizado, una camioneta alta todo terreno color rojovino, donde se montó con toda su familia e inmediatamente sacó la cabeza por el sunroof, bandera en mano y sacó la primera de muchos sonrisas que tuvo ese día.

Unos 40 autobuses esperaron a Vladimir para la caravana, a parte de los vehículos personales de gente que  se motivaron a ir, otros que se unieron en medio de la caravana y, claro, la prensa que le dio buena cobertura.

La alegría de los dominicanos por ver a su héroe motivó a encender radios, subir personas entre vehículos, las guaguas a alta velocidad, tanto así que un minibús se le estrelló a un carro en medio de la caravana, motivando más los tapones y el pesado transito, mientras la multitud se dirigía a la gran fiesta en el Malecón.

GRAN DISFRUTE
Mientras el héroe disfrutó y coreó junto a los militantes que salieron de sus casas con pancartas, calderos y otros utensilios. Unos bebían y otros tomaban foto a la caravana, al final el motivo era gozar y disfrutar de la epopeya.

Lo que se esperaba iba a ser un fiestón junto al héroe en el Parque Eugenio María de Hostos del Malecón fue una efímera presencia del protagonista del día, pues llegó a las 5:21 de la tarde, subió a tarima y minutos más tarde anunció que tenía que irse a su pueblo con el sol afuera. Duró 24 minutos y la caravana siguió a la última parada, Don Gregorio, donde Vladimir se hizo acompañar de Pedro Martínez, Juan Uribe, Pedro Strop, Guillermo Mota, y familiares, para de esa manera celebrar con quienes han estado a su lado toda su vida.

Un gran día para Vladimir, el nuevo inmortal dominicano.

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