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viernes, 12 de enero de 2018

Suben los homicidios en Puerto Rico tras el paso de María

AP
CAROLINA, Puerto Rico
Antes de que saliese el sol el primer día del 2018, alguien llamó al 911 para informar que junto a una carretera de la localidad de Vega Baja yacía el cuerpo carbonizado de un hombre que había sido acribillado, que tenía el tatuaje de algo parecido a una víbora en su mano izquierda.

Al día siguiente, dos hombres fueron hallados muertos con los pies y las manos atadas en Bayamón, una ciudad de clase obrera al sudoeste de la capital. Otro individuo falleció baleado en la vecina Vega Baja al tratar de impedir que le robasen su generador de electricidad.

Treinta y dos personas fueron asesinadas en los primeros 11 días del año, el doble de las que murieron por esa causa en el mismo período en el 2017. Si el aumento resulta ser algo más que un fenómeno aislado, enero podría ser el mes que más asesinatos registra la isla en al menos dos años, incorporando un peligroso elemento a la devastación causada por el huracán María, el peor desastre que sufre Puerto Rico en décadas.       

La cantidad de homicidios no registró aumentos en las semanas posteriores al huracán del 20 de septiembre, pero la policía y otros expertos dicen que las recientes matanzas parecen estar relacionadas al menos parcialmente con el temporal.     
            

La tormenta sumió en la oscuridad a buena parte de la isla, aumentó las penurias económicas y contribuyó a que la policía lanzase protestas por falta de pagos que dejaron a la nación indefensa. Para peor, las autoridades dicen que estalló una guerra entre bandas de traficantes de drogas que tratan de apoderarse de territorios aprovechando los descalabros que produjo el huracán.        

"Los huracanes afectan a todo el mundo, incluyendo los delincuentes", declaró el criminólogo José Raúl Cepeda. "En una economía tan débil como la nuestra, el tráfico de drogas se ha convertido en una oportunidad de empleo particularmente para aquellos jóvenes varones más pobres o con menos educación".    

El gobierno de la isla ya estaba en bancarrota antes del huracán y se retrasó en el pago de millones de dólares de horas extras trabajadas por los policías, que empezaron a llamar enfermos como forma de protesta. Todos los días se ausentaban unos 2.000 agentes en un territorio que cuenta con 13.600 policías.

Más de una docena de comisarías tuvieron que cerrar por varias horas o incluso un par de días durante el período de las fiestas de fin de año por falta de agentes. No se ha hecho ni un solo arresto todavía en conexión con los 32 asesinatos que se registraron este año.                

María, que fue una tormenta de categoría 4, destruyó buena parte de la red eléctrica. Para los policías en servicio, las calles están más oscuras y peligrosas pues solo el 60% los residentes de este territorio estadounidense tienen hoy luz. Los narcotraficantes se pelean por restablecer el control de territorios que perdieron durante el caos generado por María, que obligó a miles de personas a abandonar sus viviendas y dejó barrios enteros inhabitables por semanas.             

La jefa de la policía Michelle Hernández renunció el lunes tras ocupar el cargo tan solo un año y las autoridades van de reunión en reunión para tratar de decidir la mejor forma de proteger a los 3,3 millones de puertorriqueños de la isla, especialmente los que viven en zonas que todavía no tienen luz.            

"Esto ha sido devastador", afirmó Ramón Santiago, un jubilado que vive a menos de una cuadra del sitio donde fueron encontrados tres cadáveres el domingo pasado, cerca de una cancha de básquetbol. "Uno no puedo dormir tranquilo en tanta oscuridad".             

La tasa de homicidios de Puerto Rico es de aproximadamente 20 muertes por cada 100.000 habitantes, comparado con la de 3,7 por 100.000 de Estados Unidos. En los dos últimos años se registró un promedio de 56 homicidios por mes. Esa tasa se mantuvo hasta fin de año y aumentó en el arranque del 2018.            

Un hombre fue baleado el 3 de enero por un guardia que trataba de impedir el robo de una panadería. El 8 de enero se informó de dos homicidios dobles: dos individuos fueron hallados muertos en un auto cerca de un resort de lujo de la costa norte y otros dos fueron encontrados en una calle cerca de un complejo habitacional público en la costa occidental.

El lunes fueron reportados cinco asesinatos, además de tres heridos de bala en un tiroteo que tuvo lugar esa noche en el estacionamiento de un centro comercial de Bayamón. Esta semana, dice la policía, el hijo de un ex juez fue asesinado cuando trató de escribir el número de la placa de un auto cuyos ocupantes disparaban armas de fuego.             

"La ausencia de policía aumenta los problemas de seguridad en Puerto Rico", expresó el legislador Denis Márquez, quien fue asaltado a mano armada el mes pasado. "Todo el mundo siente esa inseguridad".                 

Además de restablecer el servicio eléctrico en toda la isla y de resolver los problemas con la policía, indicó, el gobierno debe abordar viejos asuntos, como la desigualdad social en una isla con un desempleo del 10%, donde casi el 45% de sus habitantes vivían en la pobreza ya antes del huracán.    

La tormenta, por otro lado, no hizo sino agravar la batalla diaria de las bandas de narcotraficantes por territorios, de acuerdo con Fernando Soler, vicepresidente de una organización que defiende la causa de los policías.              "En Puerto Rico hay una guerra por el control de las drogas", dijo Soler a la AP. "Se están aprovechando de todas las situaciones que están pasando en Puerto Rico: no hay luz, y ellos creen que hay escasez de policía... Ya los criminales están volviendo a regresar a lo que tenían pendiente".      

El inspector Elexis Torres encabeza una unidad que investiga ocho homicidios en una jurisdicción que incluye la ciudad de clase obrera de Carolina, cerca de la costa norte y del principal aeropuerto de la isla.     El triple homicidio fue reportado el domingo en Carolina, una de las ciudades más grandes de Puerto Rico con sus 160.000 habitantes. Un empleado de un motel y un amigo fueron hallados muertos el martes en la vecina Trujillo Alto. Igual que en casi todos los asesinatos de lo que va del año, las víctimas eran hombres veinteañeros que fueron baleados. Torres sospecha que los dos casos estuvieron relacionados con el narcotráfico.       Torres teme que aumenten las matanzas al comenzar un ciclo de revanchas entre traficantes.             

"Esas personas que fueron víctimas a lo mejor pertenecen a alguna organización", dijo Torres. "Eso puede traer consecuencias". El criminólogo Cepeda indicó que los traficantes han estado ingresando en territorios rivales para aumentar sus ventas y recuperar las pérdidas sufridas durante el caos causado por la tormenta.            

Se calcula que María produjo daños por valor de 95.000 millones de dólares y la pérdida de más de 30.000 empleos en una economía que estaba hundida en una recesión desde hacía 11 años.     

La última vez que Puerto Rico registró un aumento en los delitos violentos fue en el 2011, cuando se denunciaron 1.136 asesinatos, cifra récord, en esta isla de casi 4 millones de habitantes. En el 2016 hubo 700 y el año pasado 679.                

Héctor Pesquera, secretario del recién creado Departamento de Seguridad Pública, se reunió esta semana con altos jefes policiales y con autoridades federales.  "Estamos en un proceso de análisis y de trabajo comprometido para combatir la criminalidad en Puerto Rico", manifestó.     

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