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viernes, 22 de diciembre de 2017

Sammy Sosa cerca de los humildes

Pedro G. Briceño / Freddy Tapia
Santo Domingo
El número 21 acompañó a Sammy Sosa en la época en que exhibió su mejor talento, y lo hizo con tanta notoriedad que la ciudad de Chicago estuvo rendida a sus pies.



No fue coincidencia que en su encuentro navideño, que ya se convierte en tradición con personas envejecientes y otras no tanto, pero de muy escasos recursos, la fecha 21 de diciembre fue la escogida.

Sammy, en su niñez lustrador de zapatos en el parque central de su natal San Pedro de Macorís logró nuevamente ayer una calificación elevada con la nobleza de sus gestos al llevar disfrute y alegría a casi 2,000 personas entre Santo Domingo y la primera provincia de la zona Este, con un almuerzo para miembros de fundaciones e iglesias de ancianos.

 También hubo una amplia distribución de cajas navideñas con una variedad de productos para que los cientos de asistentes tengan algo que comer en la cena de navidad este 24 de diciembre.



La Fundación Sammy Sosa que encabeza el otrora Bambino del Caribe en las Grandes Ligas, junto a su esposa Sonia, tuvo a su cargo la coordinación del acto, que contó con la presencia del Ministro de Deportes, Danilo Díaz y del presidente del Comité Olímpico Dominicano, Luis Mejía Oviedo.



Sammy, con la naturalidad y el carisma que mantuvo durante su carrera de 18 años en las Mayores conversó, hizo chistes y se tomó fotografías con decenas de quienes se congregaron desde temprano en la mañana en el pabellón de Voleibol en el centro Olímpico Juan Pablo Duarte. Tras sus palabras de introducción, él, así como el maestro de ceremonia, Franklin Mirabal vieron como el protocolo fue interrumpido por la señora María de la Cruz, quien interpretó la tradicional canción Amarga Navidad, y recibió los aplausos de los asistentes.

Su improvisación le mereció convertirse en la primera persona del grupo en recibir su caja navideña.La dama, de unos 70 años es oriunda de San Juan y estuvo en el grupo de envejecientes que representó a la Fundación Hogar de Ancianos Betel. Mientras que el Ministro de Deportes, Díaz resaltó la generosidad de Sammy de brindar soporte a personas necesitadas.

MOZO MILLONARIO 
Sosa, cuyo historial en el béisbol revela que devengó casi 125 millones de dólares como salarios, tuvo la nobleza de llevar la comida a cada una de las más de 30 mesas instaladas en la estructura deportiva. Una persona super millonaria transitando con bandeja en manos repleta de platos por todo el escenario para servir a gente de bajos recursos.

“Ustedes saben que siempre he sido un abanderado de ayudar a los envejecientes y personas pobres que así lo requieran”, expresó Sosa, quien tras su retiro del béisbol se ha dedicado a los proyectos inmobiliarios.

Carlos Zarzuela, también del hogar Betel fue la primera persona que recibió su almuerzo de parte del jugador.

Laura Fitch, del equipo de trabajo de la Fundación señaló que la entidad tiene más de 20 años realizando esta actividad de manera ininterrumpida llevando alegría a cientos de personas.



“Yo soy un inmortal y espero me elijan” 
Sammy Sosa se pasea feliz, ahora como empresario, y no parece quitarle el sueño el hecho de que diez años después de haberle dicho adiós al deporte que le dio fama y fortuna, no tiene un nicho en Cooperstown.

“Yo soy un Salón de la Fama”, consideró Sosa, quien en 18 temporadas en las Grandes Ligas tuvo average de .273, 609 cuadrangulares y mil 767 impulsadas.

“Me he mantenido muy al margen de todo lo que ha sucedido.

El tiempo dirá, los números no se pueden borrar”, enfatizó el único pelotero que ha conectado 60 o más jonrones en tres campañas en el Gran Circo.

“Si Dios me lo permite yo sé que voy a entrar al Salón de la Fama sea como sea, ahora o sea un tiempo después porque hay otras formas de hacerlo”, declaró Sammy, de 49 años, en obvia referencia al Comité de Veterano, alternativa por la que muchos han sido exaltados.

El otrora “Bambino del Caribe” está claro que su vinculación con esteroides y alegado uso de bates con corcho (“las cosas que se dicen, ustedes saben...”) han impedido hasta el momento que se convierta en el tercer dominicano en ingresar al Salón de la Fama de Cooperstown, donde aguardan Juan Marichal (1983) y Pedro Martínez (2015).

“Si por ahora no sucede, seguiré esperando”, subrayó el nativo de San Pedro de Macorís con su proverbial sonrisa aun cuando el porcentaje de votos recibidos hasta el momento (8.6), a todas luces proyectan que se quedará muy corto otra vez.

La “cremita”
“Yo estoy tranquilo. Repito, mis números están ahí y esos son los que hablan”, recalcó, ahora con un tez de piel más clara que cuando brillaba con los Cachorros de Chicago, uno de los cuatro equipos con los que militó en las Mayores.

Dijo que la famosa “cremita” que ha logrado blanquear su piel la compra en Dubai, pero rehusó dar a conocer el nombre porque no quiere que utilicen una declaración suya en ese sentido con fines comerciales.

Manifestó que al margen de eso se mantiene enfocado en otra actividad que le hace muy feliz y en la que también “pienso conectar más de 600 jonrones”, como es la empresarial.

Las amplias relaciones que hizo cuando era un astro del béisbol le allanaron el camino para que el éxito también le sonría en bienes raíces.

Tiene grandes inversiones en Estados Unidos, París, Hong Kong, Dubai, Londres, Panamá y República Dominicana.

“Siempre se ha dicho que pelotero a tú pelota, pero hay otras metas y si tienes las herramientas por qué no intentarlo. Me siento feliz”, destacó mientras encabezaba junto a su esposa Sonia y a su hijo Sammy el almuerzo y entrega de canastas ofrecidos por su fundación a 750 personas en el Palacio de Voleibol Ricardo --Gioriver-- Arias, del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.

Sosa tuvo el gesto de servir personalmente las racciones a los envejecientes y otras humildes personas, lo cual le dio un toque especial al almuerzo.



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