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lunes, 30 de octubre de 2017

Futuro del trabajo obliga repensar modelo educativo

Patria Reyes Rodríguez
patria.reyes@listindiario.com
Santo Domingo
La tendencia que marca el concepto “Futuro del Trabajo” obliga a los hacedores de políticas públicas a “leer la realidad de los tiempos, entender el cambio que está en marcha y hacer los ajustes necesarios para lograr con éxito sostener el desarrollo”.

Así lo sentenció Álvaro Ramírez Bogantes, experto en desarrollo empresarial y formación profesional de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), durante su visita al país invitado por el Instituto de Formación Técnico Profesional (Infotep).

 Ramírez Bogantes señaló como motores para el cambio que se está generando en el mundo laboral cuatro aspectos: tecnológicos, demográficos, económicos y sociales.



En lo tecnológico refirió el internet de las cosas, la automatización, la robótica y la manufactura aditiva (3D). En lo demográfico: los millennials, la longevidad, la migración y el género. En lo económico: la transformación productiva y del empleo, y los nuevos modelos de negocios. Y en lo social: los nuevos consumidores y patrones de consumos.



El experto de la OIT expuso que la automatización pone en peligro muchos puestos de trabajo, e indicó que el desarrollo de la robótica es un fenómeno que llevará a replantear cuáles son las competencias que necesita el capital humano para  mantener su ritmo de ocupación.

Destacó que, según las estadísticas, el 47% de las ocupaciones en países desarrollados están en “alto riesgo” de ser automatizadas en los siguientes 20 años. Agrega que los millennials representará el 50% de la fuerza laboral en el 2020.

 El reto es cerrar brecha entre la oferta y la demanda de competencias laborales. Eso significa que en algunos casos estamos produciendo ciertas carreras técnicas y universitarias que no tienen demanda en el mercado, afirmó Ramírez Bogantes.

“No hay empleo y preparamos a la gente para áreas donde no hay trabajo. Invertir recursos y preparar a las personas para cosas en las que no van a conseguir un empleo es una mala inversión de los recursos de un país y es una forma equivocada de ayudar a la gente”, sentenció.

El especialista de la OIT consideró que hay dos cosas importantes: primero, diseñar una oferta formativa anticipando los cambios en las demandas del mercado, y en segundo lugar, que las personas jóvenes tomen decisiones con la mejor información posible. Y eso significa que antes de tomar decisiones conozcan los sistemas de información vocacional, sobre mercado de trabajo, sobre cuáles son las ocupaciones. “Garantizar que la oferta formativa sea mirando para adelante y no para atrás. Hay que hacerlo con una prospectiva de qué va a suceder en la economía de este país en los próximos cinco años”, enfatizó.

Puso como ejemplo que “cuando este país sufrió la crisis de las maquilas y se fueron todasÖ había que pensar desde antes que eso iba a suceder. Había que empezar cinco años antes a diseñar la oferta formativa para la economía postmaquila”.

Otro aspecto señalado por Ramírez Bogantes es que se debe dar a las familias, sobre todo a los jóvenes, información sobre cuáles son las ocupaciones que tienen futuro, cuáles son las que están creciendo, cuáles son los salarios de esas ocupaciones para que el joven pueda tomar decisiones mejor informado.

Expuso que la formación profesional no puede ser la capacitación en oficios de baja calificación. Tiene que apostar al futuro, donde se necesitarán personas más objetivas, capaces de trabajar de forma autónoma, colaborativa, utilizar tecnología y resolver problemas.

Cambiar imagen de la formación técnica
Álvaro Ramírez Bogantes, al impartir el “Taller Internacional “Impacto de la Formación Técnico Profesional desde el Enfoque Periodístico”, explicó que es necesario generar un cambio en la imagen que se tiene de la formación técnica. Indicó que muchas veces se visualiza al técnico profesional como un fracasado de los altos estudios (nivel universitario), “y no es así”, aseguró que una economía no se mueve si no tiene un talento técnico bien preparado para poder hacer competir a ese país con naciones más sofisticadas.

“El éxito en la competitividad de un país pasa por tener un talento técnico muy sofisticado. Y por eso vuelvo al ejemplo que le decía al principio. La razón por la que Alemania sigue siento una potencia manufacturera, a pesar de que existe China, es porque Alemania ha logrado desarrollar un sistema para formar el talento técnico, mejor que otros países con los que compiten. Por eso el BMW sigue siendo el BMW”, indicó.

El papel de las empresas
El experto consideró que las empresas son las que deben saber de acuerdo a las nuevas tecnologías, cuáles son las ocupaciones del futuro, los cambios que se van a dar en la estructura ocupacional. Puso de ejemplo, los cambios que se generan con  la industria 4.0 ya no se ocupan tanto en operarios manuales, se ocupan técnicos que sepan utilizar la tecnología.

“Entonces hay un cambio muy importante en la conformación de la fuerza de trabajo, y esa información sólo la tienen las empresas. Las instituciones de FT necesitan trabajar muy de cerca con el sector privado, para conocer los cambios, las tecnologías y el tipo de competencias necesarias para el futuro”, enfatizó. ((Los países tienen que emigrar de un aula con una pizarra, a ambientes para la innovación, la cocreación, la creatividad, el trabajo colaborativo y la búsqueda de soluciones a problemas reales, afirma experto de OIT. El experto de OIT resaltó que trabajo que viene desarrollando el Infotep, sobre todo con el modelo de formación dual, del cual n los últimos cinco años han egresado 2.7 millones participantes de los talleres de 855 programas de formación, 393 para comercio.

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